Vellohomo y yo


Mi nombre es Franco y vivo en Argentina.
Mi historia dentro del “homoerotismo en red” comenzó hace varios años -los últimos del pasado siglo- como escritor de relatos eróticos que con cierta continuidad subía a varios sitios especializados del rubro. En 2003, más o menos, hallé en la página “Todo Relatos” una manera más intensa de canalizar mis “secreciones literarias”, y sobre todo enterarme, a través de los comentarios de los lectores, de la recepción, opinión, gustos o indiferencias de los destinatarios de mi entretenido pasatiempo. Por años esa interacción fue rica y motivadora para mí.
Siempre pensé que mis relatos no eran aquellos sobre los cuales la gente ponía su aceptación  mayoritaria. Además de inspirarme en temas de incesto, religiosos, o en otros tabúes como el de los hombres casados -que no son temáticas “fáciles” para el grueso del público- me gustaba quedarme en los personajes y en las situaciones, perfilándolos detalladamente, tal es así que mis relatos llegaban a tener extensiones no muy acordes con el interés general, que sólo busca de un relato erótico la escena donde el sexo se desenvuelve explícitamente y ningún otro factor complementario. Pero, para mi sorpresa, muchos seguidores comenzaron a leerme con frecuencia y se transformaron en amigos que criticaban y comentaban mis trabajos con total interés. Descubrí que también había personas que gustaban de las mismas cosas que yo, que se excitaban con lo que yo me excitaba y que disfrutaba con lo que yo escribía a tal punto de pedirme continuaciones en las historias o proponerme temas determinados.
Un día tuve problemas con la publicación de un trabajo en “Todo relatos” y fue entonces que, para no desalentarme, decidí buscar la manera de subirlos a la red por otros medios. Así nació mi primer blog “Relatos de hombre a hombre” (2008).
La actividad del blog me entusiasmó a crear otro donde también pudiera canalizar otros deseos de compartir cosas. Siempre digo que es muy extraña esa necesidad. ¿Por qué razón uno se lanza a tener en la red un sitio propio para que todo el mundo acceda a él? No lo sé aún. Esta actividad aún me sigue siendo misteriosa. También a raíz del mismo misterio, surgió mi otro blog: Veneno de los Sentidos.
Lo cierto es que desde hace años -supongo que desde que me conecté por primera vez a Internet- siempre me gustó “coleccionar” hombres. Como en la vida misma eso es casi impracticable (y no muy recomendable), mi colección de hombres se limitó entonces  a sus fotografías o videos. Incluso antes de la era del blog, mi peregrinaje en la red, no dejaba sitio sin rastrear para proveerme de ese preciado material. Recuerdo aquellos grupos de Hotmail, algunos de Yahoo y otros sitios gratuitos que poco a poco fueron desapareciendo y dejando lugar a la hoy omnipresente blogosfera.
Mi colección de hombres era cada vez más grande. Pasé por una etapa intensamente masturbatoria. Con los años, y con mi estabilidad sexual lograda personalmente (y afortunadamente), ese raid otrora onanista, fue virando a una actividad mucho más contemplativa y degustadora cual “gourmand” anatómico.
Mi colección se ampliaba día a día, mes a mes, año a año. ¿Qué iba a hacer con todo eso? Entonces el blog, un blog visual, diferente al de los relatos, vino a socorrerme, y cumplió entonces la otra parte del objetivo incomprensible de mi colección de hombres. Compartir mis archivos cerró así mi deliciosa tarea dándole un sentido, aunque simple y esperable, que justificara esa compulsión por atrapar imágenes eróticas diariamente.
Vellohomo, el primer Vellohomo, comenzó sus actividades en abril de 2009. No me fue difícil llevar su frecuencia a una continuidad cotidiana. Nada en la producción de este blog me fue pesado nunca. Esas ganas de ver en la pantalla mis fotos preferidas, con el marco que yo elegía y con una calidad apoyada en, lo que yo creo perseguí siempre, buen gusto sin estridencias ni groserías, me proporcionaron siempre un deleite íntimo y personal. Pero yo no había sospechado jamás que ese blog iba a tener la repercusión que tuvo al poco tiempo de transitar sus primeros pasos en la red.
No me considero un Bloguero. Por más que me las busco, no encuentro las características que otros autores de blogs lucen ampliamente en sus rasgos y prontuario. No soy ingenioso para pergeñar diariamente párrafos que a todo mundo interese, no tengo esa espontaneidad literaria ni verborrágica de la que hacen gala famosos autores de la blogosfera, ni tampoco me atrajo desde un principio intercambiar actividades o interactuar con otros blogueros y sus trabajos. Simplemente hice lo que me salió en ganas, o lo que me salía mejor: elegir imágenes de desnudos masculinos y darles una presentación y una línea temática en cada post. ¿El común denominador? Claro, siempre hay un común denominador, un tema motivante, una célula generadora. Y ese tema fue: los hombres velludos.
No recuerdo bien cuando fue que empecé a interesarme por los hombres velludos. Creo que sin darme cuenta, un día, con un ocasional amante, fui  por primera vez consciente de que sus pelos producían en mí una excitación que nunca había sentido antes. Desde ese día puse más atención en esa atracción reiterada. Y así pude comprender mejor lo que me pasaba. Me di cuenta que mis cinco sentidos se deleitaban con el contacto de mi creciente objeto del deseo: los pelos.
Un blog sobre hombres velludos no es algo original. A diferencia de lo que me incitó a escribir relatos, cuando comencé a hacer Vellohomo no tuve esa necesidad de crear algo que no encontraba en otros blogs. En el área visual y en la especialidad de los hombres con vellos, por toda la red siempre hubo buenos y excelentes sitios.  Pero ver en un blog mi sello personal fue una egoísta persuasión que me sedujo inmediatamente. Las fotografías que aparecen en Vellohomo, bien sabido es, son aquellas que se pueden encontrar en la red y en ese sentido mi blog no tiene nada de innovador. Lo que me interesó entonces (y creo que es lo que interesa a sus seguidores, de alguna manera), es la reunión de las mismas, la mirada personal que se puede tener sobre ellas, su selección, su inclusión dentro de un contexto temático en especial, o el recuerdo de aquel rostro o anatomía que nos excita en un momento elegido subjetivamente.
Aquel primer Vellohomo un día quedó chico, y después de miles y miles de fotografías y muchos momentos de charlas y debates entre sus excepcionales visitantes (ver Café Vellohomo), hubo que mudarse a un segundo blog, por falta de espacio. Recientemente, Blogger desactivó no sólo Vellohomo II, sino también los otros tres blogs de mi autoría. Si bien el lugar físico había desaparecido, el espíritu del blog quedó vivo en la cadena de contacto que sus amigos mantuvieron siempre conmigo. Esta tercera edición del blog, es simplemente la continuación de esta historia. Otro sitio, otra dirección, pero los mismos seguidores que confío pronto volverán a ser cientos. Seguramente tendré con esta nueva criatura, tantas alegrías y momentos gratos como desde hace ya más de un año. De eso se trata, de que este espacio sea, entre otras cosas, ese constante recordatorio de que los bellos instantes y las lindezas de la vida, nos hacen disfrutar la existencia con total intensidad.
Brindo por eso.