Embrujo
Hay besos y besos. Pero, doy fe, existen besos que al ser dados inoculan en el destinatario una suerte de hechizo del que muy pocas veces se puede salir, sobre todo porque el hechizado no tendrá el más mínimo deseo de desprenderse de ese embrujo, aunque corra peligro su sanidad mental. Son besos brujos, que ya el famoso tango describía como una "cadena de desdicha y de dolor". Bueno, no hay que creer mucho lo que dicen las letras de los tangos, siempre tan fatalistas. Todo lo contrario, quien por alguna razón aún no ha tenido en su vida al menos uno solo de esos besos brujos, es porque todavía no puede irse tranquilo de este mundo. Chán-chán!