lunes, 31 de diciembre de 2018

Buenos deseos

Es lo que se hace en estos días. Tener buenos deseos, tanto para los demás: los seres más queridos, familia, amigos, compañeros, esposos, amantes; como para uno mismo.
Los seguiré teniendo, pese a todo, aunque año tras año, la acumulación de tanto deseo incumplido parece abarrotarse en una gran pila a la que le podríamos poner lucecitas y una estrella brillante coronando la altísima cúspide. Un nuevo año supone también nuevos deseos. Pero yo brindo por todos aquellos deseos que no se pudieron hacer realidad todavía. Esos deseos, los viejos, que parecieran estar cajoneados en alguna burocrática oficina donde se tramitan anhelos varios, tal vez se destraben si uno los desempolva del olvido. Recordémoslos. Al fin y al cabo, si pensamos en los nuevos deseos de este año, comprobaríamos quizás que son los mismos que tuvimos años atrás.
Deseo que estemos mejor. Deseo que en mi país se vislumbren nuevos y mejores horizontes y podamos emerger del angustiante limbo de la resignación constante. Que podamos salir de esto de una vez por todas, asumiendo que para hacerlo vamos a tener que esperar varios años más. Uno tras otro. Y no olvidar, porque de un país desmemoriado no puede esperarse gran cosa.
Feliz año nuevo para todos, queridos amigos.
Les dejo mis besos...