Invitación a la danza
En más de una oportunidad tuve la fortuna de estar cerca de bailarines clásicos en ensayos o funciones. El espectáculo corta la respiración. Es impresionante ver como la práctica de años ha moldeado de forma apolínea sus cuerpos. En ese sentido, creo que la mujer -y más en la actualidad, donde el trabajo muscular es primordial- no se ve tan beneficiada en cuanto a líneas, proporciones y curvas, alejándola de cualquier interpretación sensual. El bailarín varón, en cambio, desarrolla una musculatura de equilibrios estéticos nobles y bellos. Cuellos, hombros, pectorales, glúteos (oh!), y piernas, parecen estar esculpidos por los mismos dioses. La expresividad trasunta su anatomía y hacen de cada exposición un momento sublime donde la inhibición quedó atrás hace tiempo. Dancemos con ellos... ...