miércoles, 5 de mayo de 2021

Sobras evolutivas

El apéndice, la muela de juicio, la cola embrionaria, etc., son algunas de las partes del cuerpo que antropológicamente se consideran como sobras evolutivas, es decir, cosas que ya no necesitamos para nada. En nuestros antepasados, el músculo palmar largo, los músculos arrectores pili, el piramidal, los de la oreja, por ejemplo, eran zonas que cumplían una función específica. Pero ya no trepamos árboles, ni masticamos carnes crudas, ni tenemos tantos pelos para erizarlos como defensa, ni necesitamos otras tantas artimañas primitivas, y sin embargo, esos restos del pasado aún quedan en nosotros.
Ahora bien, los pezones tienen el objetivo de facilitar el amamantamiento, entonces ¿por qué los hombres tenemos pezones? Bueno, los pezones masculinos también forman parte de estas "sobras evolutivas".
El feto humano comienza a desarrollarse de una misma forma antes de que se defina el sexo. Así que los pezones ya están desarrollados cuando en el futuro varoncito comienza a crecer el pito.
En mi opinión, de todas las "sobras" que nos han dejado nuestros ancestros, los pezones es lo mejor que nos ha pasado en toda la historia de la evolución. ¿O acaso podrían imaginarse un macho sin pezones?
Hay hombres que ni siquiera saben que tienen pezones, jamás han reparado en ellos, y no aprovechan las facultades que ellos poseen. Oh, pobres personas.
Pues bien, los pezones masculinos, al ser estimulados, provocan la liberación de oxitocina, una maravillosa hormona asociada al placer sexual que ¡ah, prodigio!, es la misma que también se dispara por el flujo sanguíneo de los varones cuando sus genitales son estimulados.
¡Por Darwin! ¡yo mismo puedo dar fe de que esto es así!