Por ser el mes de mi natalicio me he permitido elegir a un señor muy de mi gusto, maduro, peludísimo, y con un rostro adorable. Espero sepan disculpar este auto obsequio, pero en mi descargo ofrezco compartirlo con ustedes durante todo agosto. Tomemos ese café con él en la cocina y pidámosle ir a un lugar más cómodo, esa sonrisa cómplice seguramente asentirá al pedido.