Mostrando la raya
Sucede siempre. A diario, o más frecuentemente de lo que se piensa. Intencionalmente o no, sucede. Y cuando sucede, ¡Oh, gracias, dioses!, allí tenemos frente a nosotros, uno de los espectáculos viriles más fascinantes y generalmente efímeros que nuestra avidez visual pueda captar. Los trabajadores de todos los rubros que nos visitan a domicilio -electricistas, pintores, albañiles, gasistas, carpinteros, instaladores de todo tipo, y, por sobre todos ellos: los plomeros- siempre serán los indiscutibles maestros que dictan su cátedra silenciosa de cómo mostrarnos su mayor encanto: la rayita del culo asomando por sobre el pantalón caído. Esta galería es para vos, que siempre estás más que atento a esos instantes supremos.