Rodeado de hombres desnudos
Rodeado de hombres desnudos (Parte II: leer AQUÍ ) Parte III: Alivio, calor y gozo. Rubén pasó un fin de semana horrible y no pudo liberarse ni un minuto de su taciturna introspección, librando una dura batalla que carcomía su interior. Su esposa lo interrogaba en vano, intentando averiguar lo que sucedía. Atribuyó al trabajo, por supuesto, la causa de todos los males y le sugirió que buscara otro empleo. Pero nada contestaba Rubén, cada vez más aislado en su contradictorio universo. ¡Otro empleo! Como si fuera tan fácil, se dijo. Había tenido sexo con otro hombre por primera vez en su vida. Sentía la indignación furiosa de haber sido obligado a tal situación, pero tampoco podía quitar de su mente uno de los momentos más excitantes de toda su vida: había gozado de verdad. Al penetrar a ese hombre había alcanzado un placer nunca probado y todavía había quedado en su miembro el registro vivo de cada movimiento lingual. Y ese mismo hombre ahora transformaba su vida...