Ayer, día frío y gris en Buenos Aires, entro a un café y pido un capuchino con una medialuna. Me quedo absorto revisando mi whatsapp, vista sobre la pantalla, atento a los mensajes..., cuando de pronto llega mi pedido y veo un brazo desnudo y completamente velludo que se estira a pocos centímetros de mi cara para apoyar la taza humeante. El móvil por poco no cae al piso. Abriendo los ojos desmesuradamente devoro con mi vista el escándalo de pelos negros que comienza en los dedos hasta perderse bajo la manga. Subo, dejándome llevar por esa visión para encontrarme con una sonrisa franca y simpática enmarcada en una hermosa barba. El camarero me saluda y me dice "que lo disfrutes". Lo que él no sospecha es que, en realidad, yo ya lo estaba disfrutando enormemente. Lo sigo con la mirada hasta perderlo detrás del mostrador y me digo: mañana tengo que dedicarle un post en VH. No, no pude sacarle una foto, me hubiera dado un poco de vergüenza, pero sí, les regalo esta galería de bra...
¿Así que también te gustaría montar desnudo un caballo pero además compartir montura?
ResponderEliminarMmm.... viniendo de un gaucho esta propuesta para un charro mexicano, es algo que me hace destilar el placer anticipado. Ya me imagno la escena: Tú con sombrero gaucho y el pañuelo azul atado al cuello,, y yo de sombrero de charro y corbatín tricolor. Sólo tengo una pregunta Din Franco. ¿Le gustaría llevar la rienda del noble bruto y yo tle abrazo y me uno profundamente a tí para no caer o prefieres invertir las posiciones?
Esta galería está exquisita. Me hace recordar mis tiempos de niño cuando tenía ante mi una variedad enorme de hombres adultos desnudos en el baño. Después del día en la alberca, ansiaba llegar a las duchas para guardar las imágenes que hacían el delirio de un niño.
ResponderEliminarSin duda, mucho que platicar sobre este tema y cuantas anécdotas acumuladas a través de los años hasta llegar a la época dorada de los saunas.
Don Pepe,
ResponderEliminarya te contesté el primer comentario en el post correspondiente. Vaya preparando la montura, nomás.
Y en cuanto al tema de hoy... UFFFFFF!!!! las duchas.... sí, tema que no por recurrente es remanido o menos excitante cada vez que se comenta. Sin dudas..!!!., es de mis sitios preferidos ya sea en el club, gimnasio o sauna. Y claro, en aquellos lugares donde el público es bien "hétero"géneo, digamos que es mucho más delicioso. Y ya que comentás lo de tus días de alberca, esa imagen tuya me remite a mi adolescencia y el club deportivo. Por un tema de salud, el kinesiólogo me había prescrito natación, o sea que tenía que ir sí o sí y de forma obligatoria (!) Lo que no supo nunca el kinesiólogo es que a diferencia de vos, yo no podía esperar hasta el final de la actividad para ir a las duchas, me hacía escapadas constantes al vestuario para deleitarme con esa troupe constante de hombres desnudos. Y sí... para el final... una ducha comunitaria de dos horas por lo menos. Broche de oro, y eso era todos los días. Ah!.... qué maravilla...! No sé si la natación me curó, lo que sí sé es que la pasé genial.
Franco, como siempre excelentes fotos muchas gracias...
ResponderEliminarSaludos, Tintindaniel!!
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