sábado, 7 de octubre de 2017

Manjares visuales

A comer...




































































8 comentarios:

Don Pepe dijo...

Cuando veo un hombre desnudo junto a un caballo o montándolo, me erotiza pensar en el contacto de las dos pieles. La del caballo cubierto de un fino y tupido pelaje y la del hombre que aún cuando sea velludo está aún más desnudo que el caballo y eso permite percibir el sudor, los espasmos, el movimiento y el nerviosismo de un coloso, noble en sus emociones y repentinamente salvaje en sus respuestas.

Buenos manjares, ya ahora más repartidos entre hermosas y duras vergas y redondeados y firmes culos.

Abrazos señor Franco.

Franco dijo...

Don Pepe,
Su comentario es altamente erotizante. Me dan ganas de invitarlo a montar y dar un paseo juntos (en el mismo caballo, tal vez?)
Hace un tiempo hice un post dedicado a hombres desnudos y caballos. Me costó un perú encontrar imágenes, de por sí no hay tanto material dentro de esa temática... y mucho menos con hombres peludos. En fin, ya sería demasiado pedir...

Abrazos

tonyitalian1951 dijo...

Es verdad hay algo muy erotico en el cuerpo desnudo del hombre. Y cuando ase cuerpo es velludo y esta acerca de un caballo, los dos se unen y hay un trabajo de arte natural.

Anónimo dijo...

El impactante joven de la foto #10 es ni más ni menos que Vincenzo Galdi, modelo preferido y amante del fotógrafo alemán Guglielmo (Wilhelm) Plüschow (1852-1930), que como su primo Wilhelm von Gloeden, se dedicó a fotografiar desnudos a jóvenes adolescentes y preadolescentes.
Plüschow se instaló inicialmente en Nápoles, donde conoció a Vincenzo, y al mudarse a Roma, lo llevó con él y continuó siendo su modelo hasta independizarse y abrir su propio estudio fotográfico, donde siguió la tradición de su mentor aunque sus fotos fueron más audaces.

Anónimo dijo...

Mis disculpas por haber dejado por error mi comentario sobre Vincente Galdi (arriba) en esta página, ya que corresponde a la página del domingo 8 de octubre de 2017.

Don Pepe dijo...

¿Así que también te gustaría montar desnudo un acompañado pero además compartir montura?

Mmm viniendo de un gaucho apara un charro mexicano, es una propuesta que me hace destilar el placer anticipado. Tú con sombrero gaucho y el pañuelo azul atado al cuello, yo de sombrero de charro y pañuelo rojo. Sólo tengo una pregunta. ¿Te gustaría llevar la rienda del noble bruto y yo te abrazo y me uno profundamente a tí para no caer o prefieres invertir las posiciones?

Franco dijo...

Mi querido charro,
le diré que me entusiasman las dos posiciones... no sé..., a la ida adelante y a la vuelta atrás... o al revés... o ya..., lo mismo da, no hay por qué estructurarse en lo más mínimno, no?

Anónimo dijo...

Inolvidable gaucho.

Claro que no. Pero cabalgar a dúo sobre un corcel por más manso que sea, requiere algo de sincronía en la calentura. Tendremos que probar el trote, el galope y el salto ecuestre. Quizás este último es una posición óptima al elevar la grupa y mantener firmes los pies y los muslos. Es una hermosa invitación a jugar al balero, y gritar de júbilo cuando el palo acierte...

¿Quiere tomar las riendas?