Mientras dormía, atesorando tu imagen, soñé la dicha, un espejismo ardiente: Tus ojos eran más dulces, tu voz pura y sonora, brillabas como un cielo en la claridad de la aurora. Tú me llamabas y yo dejaba la tierra para escapar contigo hacia la luz; los cielos para nosotros entreabrieron sus nubes, esplendores desconocidos, divinos claroscuros… ¡Ay! ¡Ay! ¡Triste despertar de los sueños! Te llamo, oh noche, devuélveme tus engaños, ¡regresa, regresa radiante, regresa, oh noche misteriosa! ("Después de un sueño" poema de Romain Bussine sobre transcripción de un romance toscano anónimo)
Namasté . Excelente.
ResponderEliminarNamasté, ¡gracias!
EliminarEl ejercicio contribuye a una salud mental equilibrada.
ResponderEliminarHacerlo acompañado estrecha lazos en las relaciones humanas.
Esta muestra tan sensual se podría llamar como "Nalguear"
La tentación de dar palmadas a estas provocadoras nalgas y zas... dejarlas rojizas...
Ver ha estos cuerpos sugiere esperarlos en las duchas...!
El 17 un muy buen ejercicio.
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ResponderEliminarAl 17 yo lo asistiria arrodillado de espalda a la pared, para contemplar y lamer acompañando el movimiento de sus Campanilles genitales... ... ...
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ResponderEliminarNamasté... para todos!!!!
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