Ayer, día frío y gris en Buenos Aires, entro a un café y pido un capuchino con una medialuna. Me quedo absorto revisando mi whatsapp, vista sobre la pantalla, atento a los mensajes..., cuando de pronto llega mi pedido y veo un brazo desnudo y completamente velludo que se estira a pocos centímetros de mi cara para apoyar la taza humeante. El móvil por poco no cae al piso. Abriendo los ojos desmesuradamente devoro con mi vista el escándalo de pelos negros que comienza en los dedos hasta perderse bajo la manga. Subo, dejándome llevar por esa visión para encontrarme con una sonrisa franca y simpática enmarcada en una hermosa barba. El camarero me saluda y me dice "que lo disfrutes". Lo que él no sospecha es que, en realidad, yo ya lo estaba disfrutando enormemente. Lo sigo con la mirada hasta perderlo detrás del mostrador y me digo: mañana tengo que dedicarle un post en VH. No, no pude sacarle una foto, me hubiera dado un poco de vergüenza, pero sí, les regalo esta galería de bra...
Namasté . Excelente.
ResponderEliminarNamasté, ¡gracias!
EliminarEl ejercicio contribuye a una salud mental equilibrada.
ResponderEliminarHacerlo acompañado estrecha lazos en las relaciones humanas.
Esta muestra tan sensual se podría llamar como "Nalguear"
La tentación de dar palmadas a estas provocadoras nalgas y zas... dejarlas rojizas...
Ver ha estos cuerpos sugiere esperarlos en las duchas...!
El 17 un muy buen ejercicio.
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ResponderEliminarAl 17 yo lo asistiria arrodillado de espalda a la pared, para contemplar y lamer acompañando el movimiento de sus Campanilles genitales... ... ...
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ResponderEliminarNamasté... para todos!!!!
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