Sí, siempre volverán, son ellos, los "letales". No necesariamente bellos, pero temibles. Temes enamorarte de ellos, temes que te hagan sufrir, temes no poder quitártelos de la cabeza, temes no pensar, temes que te miren, temes que no te miren, temes estar pendiente de sus llamados, de cada movimiento que hagan o no hagan, temes serles fiel, temes que te hagan feliz, temes que te hagan infeliz, y temes muchas cosas más porque son lo que son, adorables hombres letales que te harán sentir único, y temerosamente vulnerable.
El cuerpo del amado es una expedición, una exploración interminable. La textura para mordisquear del lobulo de la oreja, la sedosidad aterciopelada de la piel de los parpados, los pliegues minusculos y fantasiosos del ombligo, tantos y tantos terrenos a recorrer y de pronto un gemido de placer nos informa el haber llegado a uno de los puntos "G" tan mentados.
ResponderEliminarQue viajes, que safaris nos brinda el amante !!!
Fabrice
Bellísimo comentario, Fabrice... gracias...
ResponderEliminarMuito bonitas as fotos e excelente conteúdo sobre o exposto. Obrigado
ResponderEliminarRecebi através de um amigo a indicação sobre naturismo e estou bastante feliz. Francisco
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