Mientras dormía, atesorando tu imagen, soñé la dicha, un espejismo ardiente: Tus ojos eran más dulces, tu voz pura y sonora, brillabas como un cielo en la claridad de la aurora. Tú me llamabas y yo dejaba la tierra para escapar contigo hacia la luz; los cielos para nosotros entreabrieron sus nubes, esplendores desconocidos, divinos claroscuros… ¡Ay! ¡Ay! ¡Triste despertar de los sueños! Te llamo, oh noche, devuélveme tus engaños, ¡regresa, regresa radiante, regresa, oh noche misteriosa! ("Después de un sueño" poema de Romain Bussine sobre transcripción de un romance toscano anónimo)
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
ResponderEliminarPor aquí no nos queda otra opción que quitarnos toda la ropa posible. Ya un día antes de que empezara el verano la temperatura subió a 30º y para estas fiestas seguirá subiendo.
EliminarEscapar de Buenos Aires en busca de frescura y hombres bellos es lo que queda...
En nuestro solsticio de invierno, es una grata brisa, gozar de estos magníficos estímulos. Con cuerpos tan sugestivos que incitan nuestra lívido...
EliminarHaciendo caldear los nuestros...