Ayer, día frío y gris en Buenos Aires, entro a un café y pido un capuchino con una medialuna. Me quedo absorto revisando mi whatsapp, vista sobre la pantalla, atento a los mensajes..., cuando de pronto llega mi pedido y veo un brazo desnudo y completamente velludo que se estira a pocos centímetros de mi cara para apoyar la taza humeante. El móvil por poco no cae al piso. Abriendo los ojos desmesuradamente devoro con mi vista el escándalo de pelos negros que comienza en los dedos hasta perderse bajo la manga. Subo, dejándome llevar por esa visión para encontrarme con una sonrisa franca y simpática enmarcada en una hermosa barba. El camarero me saluda y me dice "que lo disfrutes". Lo que él no sospecha es que, en realidad, yo ya lo estaba disfrutando enormemente. Lo sigo con la mirada hasta perderlo detrás del mostrador y me digo: mañana tengo que dedicarle un post en VH. No, no pude sacarle una foto, me hubiera dado un poco de vergüenza, pero sí, les regalo esta galería de bra...
Pues sí, Franco.
ResponderEliminarCreo que tienes razón.
En lo personal yo también prefiero un Vellohomo maduro, como el de la foto # 9.
Simplemente es un hombre hermoso que me sorprende con cada uno de sus atributos, por cierto, algunos ocultos. Sin embargo, esto no impide dejar libre la imaginación y disfrutar de este "regalito".
Mmmmm. Sin duda, hermoso, como todo lo que descubro en tu blog.
Un placer saludarte de nuevo, a ti y a todos los del café.
Dong,
ResponderEliminarAh!... MUY BUEN GUSTO...! El madurito #9 es inquietantemente bello!
Saludos!
Mmmmmmmmmmmmhhh... Recorrer, admirar y disfrutar estas dos últimas galerías me lleva a esa reflexión a la que siempre vuelvo: los jóvenes peludos son deliciosos, notables, inquietantes... pero los peludos en plenitud son brillantes, fascinantes... delirantes.
ResponderEliminarEn otras ocasiones he hecho esa misma comparación con cortes de carne y con tiempos de añejamiento en los vinos... ahora, después es este recorrido visualicé un bosque donde cada uno de estos varones es un árbol... hay árboles bellos que pueden atraer nuestra vista con sus ramas y nuestro olfato con su perfume; pero aún es muy pronto para que sus ramas den sombra y sus frutos estén maduros; por eso es necesario cuidarlos con esmero... en cambio, hay otros árboles robustos, con un follaje tupido y un tronco fuerte que invitan a preguntarse hasta dónde llegan sus raíces; quizá tan profundo allá abajo como altas se ven sus ramas allá arriba; son los que dan ganas de treparse a ellos hasta encontrar el punto perfecto para quedarse ahí y comtemplar el mundo y el tiempo cobijados por su sombra y sus ramas... ¡Así de sencillo!
Ya hablando de nombres y apellidos; sí, Josh Long es un bombón atrayente... ¡pero David Pevsner es un macho delirante!
Manu,
ResponderEliminarEspero que en ese bosque de hombres te topes con el lobo feroz.
Y hablando de Josh Long... ¿ya viste lo GORDO que se puso?... mmmm... es como dije alguna vez... a veces los años hacen que los hombres, como bien dices del vino, se añejen y se pongan irresistiblemente deliciosos.... y hay otros casos en que... OMG!
¿En serio, Franco? ¡Ver para creer! A lo mejor quiere cambiar de género y en vez de "wolf" ahora va a ser "bear"... Jejeje
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