viernes, 2 de marzo de 2018

Reflexiones de la costa

Claro que cada uno es dueño absoluto de usar y ponerse lo que más le venga en gana. Eso está fuera de discusión. Pero si tengo una reflexión recurrente cada vez que voy a la playa, es que los trajes de baño que se usan en la actualidad son los más horribles que se han visto jamás. Sí, esos pantalones enormes y largos hasta la rodilla que no son ni lindos, ni cómodos, ni sensuales, ni nada, son espantosos. No insinúan nada, atentan contra todo morbo que pueda producir un hombre aunque éste raje las tablas de la rambla al pasar encuereado, y como si esto fuera poco, el muestrario de estampados habituales que adornan sus telas, son una afrenta total al buen gusto. Sé que no es así en todo el mundo, pero al menos en las costas argentinas, los modelitos que se ven responden a dichas características. Puaj. Es verdad que este año se vieron pantaloncitos algo más cortos, pero... ¿dónde quedó el uso y buen uso de las sungas, speedos, y mallas ajustadas a glúteos y paquetes?
Debo reconocerlo: aquí por lo menos los hombres no han llegado a la estupidez masiva de depilarse o rasurarse el pecho. Es una leve minoría el grupo de irreverentes que van a la playa afeitados hasta las axilas. Por fortuna. Pero la indumentaria de playa va contra todas las reglas de la sensualidad viril. Hasta los trajes de baño de las primeras décadas del siglo XX, esas mallas enterizas con breteles que cubrían eróticamente parte del pecho, (y a veces dejando al descubierto los pezones, ¡ah!) eran más infartantes que los actuales del siglo XXI.
En fin, ya vendrán tiempos mejores para los pacatos habitantes de nuestra región. Y tal vez, alguna vez, nuestras playas se llenen de ejemplos como éstos:







































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1 comentario:

Fabrice dijo...

Muy cierto, e inexplicable la moda de ponerse más ropa, cuando se va a la playa a sacarsela. lo único bueno que tienen esos "bermudas" es que los muchachos los usan bien abajo del ombligo, revelando algo en compensación,
Fabrice