Ayer, día frío y gris en Buenos Aires, entro a un café y pido un capuchino con una medialuna. Me quedo absorto revisando mi whatsapp, vista sobre la pantalla, atento a los mensajes..., cuando de pronto llega mi pedido y veo un brazo desnudo y completamente velludo que se estira a pocos centímetros de mi cara para apoyar la taza humeante. El móvil por poco no cae al piso. Abriendo los ojos desmesuradamente devoro con mi vista el escándalo de pelos negros que comienza en los dedos hasta perderse bajo la manga. Subo, dejándome llevar por esa visión para encontrarme con una sonrisa franca y simpática enmarcada en una hermosa barba. El camarero me saluda y me dice "que lo disfrutes". Lo que él no sospecha es que, en realidad, yo ya lo estaba disfrutando enormemente. Lo sigo con la mirada hasta perderlo detrás del mostrador y me digo: mañana tengo que dedicarle un post en VH. No, no pude sacarle una foto, me hubiera dado un poco de vergüenza, pero sí, les regalo esta galería de bra...
Felicitaciones Franco. Excelente la secuencia. El cuello es algo muy especial.Es el comienzo romántico, es la antesala a todo lo que viene después.
ResponderEliminarEl cuello es la zona erogenas que después de la cara vemos primero. Es el destino de nuestros besos apasionados y febriles que pueden hacernos llegar hasta el electrizante escalofrio...
ResponderEliminarSensacional y muy estimulante la imagen 23. Que puede exitarte mucho cuando la ves estando encima.
ResponderEliminarbellissimi!
ResponderEliminarSaludos y besos de cuello para todos!!!! (me encanta dejar marcas ahí!!!)
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