Ayer, día frío y gris en Buenos Aires, entro a un café y pido un capuchino con una medialuna. Me quedo absorto revisando mi whatsapp, vista sobre la pantalla, atento a los mensajes..., cuando de pronto llega mi pedido y veo un brazo desnudo y completamente velludo que se estira a pocos centímetros de mi cara para apoyar la taza humeante. El móvil por poco no cae al piso. Abriendo los ojos desmesuradamente devoro con mi vista el escándalo de pelos negros que comienza en los dedos hasta perderse bajo la manga. Subo, dejándome llevar por esa visión para encontrarme con una sonrisa franca y simpática enmarcada en una hermosa barba. El camarero me saluda y me dice "que lo disfrutes". Lo que él no sospecha es que, en realidad, yo ya lo estaba disfrutando enormemente. Lo sigo con la mirada hasta perderlo detrás del mostrador y me digo: mañana tengo que dedicarle un post en VH. No, no pude sacarle una foto, me hubiera dado un poco de vergüenza, pero sí, les regalo esta galería de bra...
Hoy la pijona 30 y 52
ResponderEliminarBueeenas.....snif...snif...snif...
ResponderEliminarMientras el anónimo se apropia de las pijonas 30 y 52, yo paso olfateando (y acariciando) las axilas de los 62 caballeros que Franco trajo hoy para nuestro deleite. Me quedo con el dueño de las axilas de la imágen 18, pues además de buenos sobacos, tiene un par de pezones de ensueño. Bueno, lo mio es mas el pezón que el sobaco. Sisi...ya sé...la manzana no es lo mismo que la pera, pero bueno, reconozco que las axilas no me atraen demasiado.
Besos.-