Miscelánea gráfica #142
Bienvenidos a esta nueva mega-mix-galería... pero shhhhhh..., ¡silencio!, hay hombres descansando aquí (muchos). Empecemos: Alan Bates Ánfora etrusca bastante singular. Data del siglo VI a. C Ben Cohen Aaron Siskind: "Lady In Kitchen", 1937 Clark Gable y Ed Sullivan George Quaintance Gordon Grant y Tom Romano Janusz Kokot Jim Wilson, marinero (1958). De la Guía de modelos atléticos de Bob Mizer de AMC Jun Takahashi Károly Ferenczy (Húngaro, 1862-1917) Killian Belliard se asolea desnudo al borde de la piscina. Kirill Fadeyev "Man Curves" by Richard Vyse Mauri Sabin Paz "Mélusine" by Annie Stegg Gerard Michael Kirwan (Estadounidense, b. 1953) Pete Kuzak Stephen Boyd en "Ben Hur" (1959) "Oda a la amistad", c. 1850, una pintura inusual de un artista no identificado Patti LuPone en "Evita" Paul Balluriau - "Crepúsculo" Pierre Fouché: "77 o Lebenslänglichen Explosionsglück", 2020 Pierre Vigny y su interesante bul...

¡Qué imagen tan hermosa! Aquí en este lugar del mundo (donde los amigos tertulianos saben que tienen su casa; siguiendo el código de vestuario, por supuesto! Jejeje) desde hace 1 mes nos sentíamos en primavera; pero desde hace un par de días tuvimos un brusco regreso al otoño; por eso es que hoy, más que boreal, mi espíritu se siente austral.
ResponderEliminarEl Otoño siempre ha sido una de mis estaciones favoritas; con ese color dorado que, quizás, nos roba ese luminoso cromatismo de la Primavera y el Verano; pero es una suave invitación a la introspección, a la revision del tiempo transcurrido... a dejar de lado lo llamativo y observer con atención lo valioso... y qué mejor alegoría para esto que este hombre de plata recostado en un lecho de oro... ¡Me he acordado de cierto caballero del sur que bien podría recrear esta escena con total tranquilidad en el jardín más próximo dentro de unos meses, cuando los árboles hayan dejado sus ramas desnudas y cubran sus alrededores con este áureo matiz!
Y ya que hablamos de tonos y matices dorados, muchas gracias por tus palabras en allusion a mi onomástico, Gaucho de Oro... Fue un día en el que quedó en evidencia que los afectos especialmente queridos brillan más con su presencia desde su ausencia. No te niego que hubiera sido extraordinario sentir en directo la calidez de los abrazos y las palabras de afecto; pero me sentí muy cobijado porque la distancia no fue lo mismo que olvido; lo que de corazón agradezco.
Ahora regreso, veo esto y solo digo ¡Gracias a Dios por este Otoño compartido! Allá ya llegó, pero acá siento el brio de su flamante brillo.