Mientras dormía, atesorando tu imagen, soñé la dicha, un espejismo ardiente: Tus ojos eran más dulces, tu voz pura y sonora, brillabas como un cielo en la claridad de la aurora. Tú me llamabas y yo dejaba la tierra para escapar contigo hacia la luz; los cielos para nosotros entreabrieron sus nubes, esplendores desconocidos, divinos claroscuros… ¡Ay! ¡Ay! ¡Triste despertar de los sueños! Te llamo, oh noche, devuélveme tus engaños, ¡regresa, regresa radiante, regresa, oh noche misteriosa! ("Después de un sueño" poema de Romain Bussine sobre transcripción de un romance toscano anónimo)
Otras cuatro palabras: "el hombre que amas". Con él vas a cualquier parte, pero en la cama cuanta dicha, el antes, el durante , y el después languido, tierno y el deseo que el momento se prolongue indefinidamente, con él a tu lado.
ResponderEliminarFabrice
Fabrice,
ResponderEliminarmuy cierto.
Tal vez sea muy cursi lo que diga, pero en la cama, y con el hombre que amas, pasás por todos los momentos y matices. Y uno de mis momentos preferidos, sin duda, es el despertar. Ver a tu amante, a tu lado, que sigue ahí... con vos. Es cuando todo vuelve a comenzar.
Nada mejor de ver a dos hombres velludos con la verga cada uno erecta como una grua de la que usan los constructors de edificios. Si la verga derrama esperma, lo major. Franco tienes razon: Vamos a la cama, listos para entrar, hagamos el amor, te succiono, me succionas. No importa si 3, o 4 palabras. Son todas magicas!!!
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