sábado, 23 de junio de 2018

El hombre que nada

Mirar el mar. Tantas veces me quedé sentado cerca de la escollera, donde las olas parecen más amenazadoras, con la mirada perdida en la inmensidad. Tantas veces me dejé llevar por ese ciclo interminable de sus sonidos.
Mirar el mar, después de un tiempo donde los minutos parecen quedarse quietos, resulta ser una actividad hipnótica y casi adictiva.
Sólo algún episodio fuera de lo común podría entonces volvernos a la realidad y hacernos recobrar el tiempo, el entorno y nuestros sentidos. Es cuestión de esperar que suceda, quién sabe, pueda ser que allí, de las profundidades azules, un día gris y frío habitado de vientos, surja, finalmente, un punto entre el oleaje. Es un hombre que nada. Llega a la orilla y se desnuda. Entonces es imperioso saber quién es, de dónde viene, que hace allí, invitarlo a recobrar aliento y calor junto al fuego de casa, y con un café humeante... iniciar todo.








2 comentarios:

Dong dijo...

¡Ahhh!. "Mirar el mar". Tus sentidas palabras Franco me conmueven a mi también, porque amo el mar desde niño. Frente a su inmensidad y profundidad me siento grande y pequeño, libre y cautivo lleno y vacio, seguro y temeroso... feliz y nostálgico... No quisiera hablar mucho... no debería... no podría... Solo me resta agregar que viendo la fotografía # 4, agradecería sinceramente que desde su seno, el gran y hermoso mar me regalara junto con su inigualable paisaje, un vellohomo para como dices tú, compartir con él el calor y una taza de cafe... Sí, junto al mar...
Sí... los hombres amamos los vellohomos y también tenemos sentimientos.

"Cuando el ayer es un recuerdo
y ya no puedes lograr tu sueño,
vuelve allí y junto al mar,
en la arena,
deja tu pena,
que el agua se llevará.
No pienses más y olvida ya
tu soledad...
Mira las olas llegar
y las gaviotas pasar,
sobre la espuma del mar,
y el barco aquel regresar.
Haz tu guitarra sonar
con ella vuelve a cantar,
que con el tiempo,
tu sentimiento,
vaya más lejos...
que el mar...

Elsa Baeza. "Junto al mar".


Franco dijo...

Gracias por compartirlo, Dong.
Abrazo!