Mientras dormía, atesorando tu imagen, soñé la dicha, un espejismo ardiente: Tus ojos eran más dulces, tu voz pura y sonora, brillabas como un cielo en la claridad de la aurora. Tú me llamabas y yo dejaba la tierra para escapar contigo hacia la luz; los cielos para nosotros entreabrieron sus nubes, esplendores desconocidos, divinos claroscuros… ¡Ay! ¡Ay! ¡Triste despertar de los sueños! Te llamo, oh noche, devuélveme tus engaños, ¡regresa, regresa radiante, regresa, oh noche misteriosa! ("Después de un sueño" poema de Romain Bussine sobre transcripción de un romance toscano anónimo)
¡Ahhh!. "Mirar el mar". Tus sentidas palabras Franco me conmueven a mi también, porque amo el mar desde niño. Frente a su inmensidad y profundidad me siento grande y pequeño, libre y cautivo lleno y vacio, seguro y temeroso... feliz y nostálgico... No quisiera hablar mucho... no debería... no podría... Solo me resta agregar que viendo la fotografía # 4, agradecería sinceramente que desde su seno, el gran y hermoso mar me regalara junto con su inigualable paisaje, un vellohomo para como dices tú, compartir con él el calor y una taza de cafe... Sí, junto al mar...
ResponderEliminarSí... los hombres amamos los vellohomos y también tenemos sentimientos.
"Cuando el ayer es un recuerdo
y ya no puedes lograr tu sueño,
vuelve allí y junto al mar,
en la arena,
deja tu pena,
que el agua se llevará.
No pienses más y olvida ya
tu soledad...
Mira las olas llegar
y las gaviotas pasar,
sobre la espuma del mar,
y el barco aquel regresar.
Haz tu guitarra sonar
con ella vuelve a cantar,
que con el tiempo,
tu sentimiento,
vaya más lejos...
que el mar...
Elsa Baeza. "Junto al mar".
Gracias por compartirlo, Dong.
ResponderEliminarAbrazo!