Ayer, día frío y gris en Buenos Aires, entro a un café y pido un capuchino con una medialuna. Me quedo absorto revisando mi whatsapp, vista sobre la pantalla, atento a los mensajes..., cuando de pronto llega mi pedido y veo un brazo desnudo y completamente velludo que se estira a pocos centímetros de mi cara para apoyar la taza humeante. El móvil por poco no cae al piso. Abriendo los ojos desmesuradamente devoro con mi vista el escándalo de pelos negros que comienza en los dedos hasta perderse bajo la manga. Subo, dejándome llevar por esa visión para encontrarme con una sonrisa franca y simpática enmarcada en una hermosa barba. El camarero me saluda y me dice "que lo disfrutes". Lo que él no sospecha es que, en realidad, yo ya lo estaba disfrutando enormemente. Lo sigo con la mirada hasta perderlo detrás del mostrador y me digo: mañana tengo que dedicarle un post en VH. No, no pude sacarle una foto, me hubiera dado un poco de vergüenza, pero sí, les regalo esta galería de bra...
Hola...
ResponderEliminar............................................!!!!!!!!!!!!!!!!!
Franco: Se entendio que quedé mudo!!!!
ResponderEliminarAhhhhh.... ok.
ResponderEliminarMudo bien o mudo mal????
Definitivamente este post es una lectura de poesía para nuestros ojos, Gaucho de Oro... Cada imagen tiene su algo, su detalle, su no-sé-qué-que-qué-se-yo que la hace disfrutable, extasiable... Muestras indiscutibles de que la desnudez masculina puede tener rasgos toscos y líneas duras... pero aún en ellas es posible encontrar la belleza y experimentar la excitación. ¡Brillante selección!
ResponderEliminarGracias, Manu,
ResponderEliminartus palabras son poemas para mis oídos