Mientras dormía, atesorando tu imagen, soñé la dicha, un espejismo ardiente: Tus ojos eran más dulces, tu voz pura y sonora, brillabas como un cielo en la claridad de la aurora. Tú me llamabas y yo dejaba la tierra para escapar contigo hacia la luz; los cielos para nosotros entreabrieron sus nubes, esplendores desconocidos, divinos claroscuros… ¡Ay! ¡Ay! ¡Triste despertar de los sueños! Te llamo, oh noche, devuélveme tus engaños, ¡regresa, regresa radiante, regresa, oh noche misteriosa! ("Después de un sueño" poema de Romain Bussine sobre transcripción de un romance toscano anónimo)
Querido amigo Franco: Creo que los pezones son las cosas mas eroticas del cuerpo humano. Para los hombres vienen despues de la Cabeza de la Verga, osea el glance y los Cojones. Por lo menos son para mi. Para las mujeres primero la vagina y despues los pezones. Las orejas, labios, y otras partes vienen despues.....
ResponderEliminarCaro Tony,
ResponderEliminarPerò: L'ordine dei fattori non altera il prodotto! (e il prodotto è sempre meraviglioso!)
D'ACCORDISSIMO.
ResponderEliminarMmmmmmmmmhhhhhhh... Los pezones son prácticamente otro órgano sexual... Es enloquecedor el placer tan exquisito que guardan y ofrecen; son imanes, volcanes, aldabas que si son tocadas correctamente no sólo abrirán nuestras puertas a la más absoluta entrega... ¡llevarán de ida y vuelta con retorno a un excitante viaje! A mi me fascina provocar placer en esos montes... Y me puede trastornar sentir que alguien más le da un buen trato a los míos; con fuerza, con suavidad, con rudeza... con esa sensualidad que sólo se entiende entre machos calientes. GGGGGGGGGGGGRRRRRRRRRRRR!!!
ResponderEliminarManu, querido decanito,
ResponderEliminarcon estas palabras y con esa FOTAZO, que habla por sí sola, pienso que nadie puede negar aquí tu autoridad sobre el tema.
Me encanto esta entrada... Amo los pezoned y los vellos... Franco tengo 22 y te sigo en tu blog desde los 15...
ResponderEliminarOooooooouuuuccchhhhhh... Ya sabras cómo se pusieron is amigos al leerte, Gaucho de Oro! Y mi rostro... ¡también ya sabras!
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