lunes, 7 de noviembre de 2016

Los más peludos
























































































8 comentarios:

Don Pepe dijo...

¿Y el peludo más cachondo es....? El 93.....papacito! Y en esa posición y en el agua uffff y recontraufff....lástima que salen recortadas sus nalgas.

Franco dijo...

A veces, tanta abundancia provoca una suerte de desactivación del efecto. En principio la espectacularidad de tantos pelos me subyugan. Pero en una segunda mirada, se extraña el sitio contrastante de la piel lampiña, para justamente, en esa ausencia, valorizar el sector de vello expuesto.

Buena elección, Don Pepe, el agua está buenísima hoy, verdad???

Don Pepe dijo...

Tienes toda la razón. En el amor, como en la vida, hay que darse poco a poquito y así no te aturdes.

Y si hay por donde mirar...pero el misterio es donde finalmente se detiene tu mirada...gozar y ya después preguntarte el porqué.

De este señor me encanta como lo que considero un hombre viril queda expuesto o a merced de quien quiera tomarlo. Es como si se abriera un resquicio en la resistencia para finalmente abandonarse. Todo macho que se precie y sea honesto sabe que el abandono puede ser su perdición....al placer total.

Don Pepe dijo...

¡Qué sorpresa amigo! Así que Don Franco vuelve a las andadas con sus relatos eróticos. Me alegra saberlo, pues son ellos la razón de que te haya seguido, encontrado y quedado un rato sin tiempo en esa almohada para escuchar, leer o relatar a su vez tus propios relatos (se los leo de vez en vez a mi compañero de vida).


Siempre me ha intrigado saber cuáles son los mecanismos por los cuales un escritor vuelve a tomar la pluma o el teclado. Alguna vez leí que el Gabo (García-Márquez no el turco de mil nombres)decía que había dejado de escribir porque estaba en una etapa en la que era muy feliz y que para volver a hacerlo tenía que existir una emoción que cimbrara nuestra "aburrida felicidad", palabras más o palabras menos, pues no es una cita textual. No sé si este es tu caso,querido franco, pero de que has acumulado municiones para disparar...de eso parece que no hay duda.

Entrando en tu historia, se me hace misterioso como mezcla usted el nombre de un ángel, Athanael (el sufijo "El" en hebreo significa Dios y está en todos los nombres de los ángeles de su reino), el Alto Egipto (estuve por allí hace muchos años), el siglo XVIII, el siglo de la ilustración donde la razón se contrapone a la superstición y a un barón... No lo sé, a lo mejor no tiene nada que ver....no lo sé. Mayor razón para esperar el anunciado estreno.

Pero lo que si sé, no tengo duda, es que me va a gustar...

Un abrazo intenso de un antiguo lector.

Don Pepe

Manu_MX dijo...

¡¡¡DIOOOOOOSSSSSSSSMÍIIIIIOOOOOOOOOHHHHHHHHH!!! ¿Qué es esto, por favor? ¿Disneylandia para adultos perversos y calenturientos? ¡ME PARECE PERFECTO!

La galería de hoy es como llegar a un buffet; pero no al primero que se atraviese; sino a uno muy bien cuidado, con una selección exquisite de platillos, de esos que se sabe bien que hay en abundancia; pero es una selección que no invita a un atracón, sino que es más digna de un festín, un sarao, una fina degustación... ¡Los quiero a todos aunque sea un ratito! Y si me entretengo con alguno de ellos... ¡es porque descubrí que hay otro detalle que me puede enloquecer!

El vello masculino siempre me ha parecido un detalle tan exquisito de la anatomía de nuestro sexo. No soy precisamente lampiño; pero veo en cada uno de estos seres un ideal, un alter ego, un modelo a quien me hubiera gustado parecerme al menos un poco... bueno, bueno; parece ser que la fiebre está ya provocando delirios en mí; tomo aire y respiro... cada uno de nosotros como individuos es único y fantastic; no necesitamos parecernos a nadie porque nuestra individualidad es un conjunto de elementos que nos hace únicos. Sea como sea, aquello que nos es no muy conocido porque no gue visto en nuestro entorno cotidiano nos parece tan exótico, tan atrayente... ¡y esta atracción en mi ha existido desde siempre! Los inpulsosa presents son innegables e inevitables.

Si ver un pecho peludo me vuelve loco... ¡ya sabrán ustedes cómo me pone tocar, oler, acariciar, besar... uno así! No han sido tantos como yo quisiera; pero sí han estado presents... y sueño con volver a hacerlo; tal y como lo he hecho con todos y cada uno de estos caballeros... ¡Ha sido algo realmente FASCINANTE!

Graciuas por este delicioso éxtasis a mis sentidos en este inicio de semana; Gaucho de Oro... Celebro al igual que mi Compadre tu regreso a las letras y a esas historias que solamente tú puedes crear, recrear y narrar. ¡Aquí está otro antiguo lector que a tu talento peculiar sabra rendirle honor!

Franco dijo...

Don Pepe,
sí, no hay nada más desarmante que un macho que nos deja la opción de su vulnerabilidad entregada y (más aún) anhelante. Siempre dije que puede llegar a enamorarme un hombre que sea capaz de (por la razón que fuere) mostrar su inseguridad, su debilidad, sus zonas vulnerables... esa combinación de macho inquebrantable y a la vez, vencible... me pone de la gorra (de la cabeza).
Sí, amigo mío, estoy escribiendo otra vez. No tengo idea de por qué ni cuánto durará la cosa, pero por lo pronto terminé este Athanael, y vengo perfilando otro que nada tiene que ver con Egipto pues es bien porteñazo, situado cerca de mi barrio, y sucede en época actual.
Tu comparación con el maestro Gabo me hizo largar una carcajada. Y mucha ternura agradecida. Lindo, no creo que lo mío sea digno de acercarlo a esa experiencia de la vuelta a la escritura que cuenta García Márquez, pero te puedo decir que escribir para mí tiene que ver con el placer puro y absoluto. Calculo que a Gabo, además del placer, le significaba también un arduo y complejo trabajo en donde no pocas veces terminaría angustiado y sin saber qué hacer.
Muchas veces expliqué que ya no escribía porque no encontraba el placer de hacerlo (de la misma manera que ya no leo relatos eróticos como hacía antes, cosa que me cachondeaba muchísimo), y también esgrimía la excusa de que no tenía nada de tiempo para dedicarme a ello. Eso era la pura verdad, claro. Pero sucede que ahora tampoco tengo ni un minuto para nada y sin embargo, algunos instantes robados siempre encuentro..., y sorprendido, descubro que al menos el factor tiempo, no tiene nada que ver con esto. De pronto dejo algo o lo postergo un poco, y me encuentro escribiendo alguna cosa. No solo eso, sino que también empiezan a girar en mi cabeza historias nuevas. Es raro.
Muy interesante es lo que contás de Gabo. Porque además, lo dice de una forma perfectamente literaria, profunda y con el vuelo a que nos tiene acostumbrados. Jamás yo podría decir algo así, por Dios!, no sería capaz. Pero diría algo como esto: pienso que como en todos los aspectos de la vida, hay ciclos. Ciclos que se transitan, se finalizan, se detienen o quedan inconclusos, se recomienzan, se vuelve a transitar cíclicamente, o, tal vez, nunca se vuelvan a repetir, y así.
Yo espero de corazón que este Athanael le guste, y sí, ya verá (suspenso..) que este joven tiene algo de ángel..., sí, nacido en Egipto pero con nombre bíblico.

Manu,
jajajajajjaja... leía tu comentario y te imaginaba como la parte de adentro de un sándwich doble, triple, cuádruple, flanqueado por esos panes bien peludos y con los ojitos en blanco a punto de ir a socorrerte con desfibrilador en mano.
Te comprendo perfectamente. Y si vos hablás de aquello que nos atrae mucho porque tal vez no es lo que se suele ver cotidianamente en nuestro entorno... figurate por un solo momento lo que uno siente cuando SÍ TODO ESO SE SUELE VER EN NUESTRO ENTORNO.... rediós!!!!!, estos días salir por Buenos Aires (31º grados el fin de semana), es una actividad insalubre!, no puedo creer que todos los argentinos sean TAN peludos!!!!, y claro... con los calores... todos sudados, pelos que se transparentan, que salen de mangas, camisas abiertas... o.... nada... sin camisa... patorras peludísimas expuestas porque todos van con pantaloncitos cortos... ahhhhhhhhhhhhhhhhhh... y SIEMPRE me acuerdo de vos, porque, por supuesto, todo el mundo va con sandalias...., mirá..., no sé que prefiero... vivir en un país de lampiños, o acá, que terminás infartado a las dos cuadras que salís de casa....!

Fabrice dijo...

Esta serie no es "un boccato di cardinale", es todo un banquete. Uno se encuentra como un niño en una tienda de juguetes, no sabe cual elegir, termina queriendolos todos. Ante la disyuntiva de decidirse por uno, bueno dos, se queda con el magnifico 52 y el pelado sexy de las 83/89 y 91. Lloriquea y obtiene llevarse también el 37. Ah! que momentos de júbilo y gloria con juguetes tan excitantes que nos regala el amigo Franco.
Fabrice

Franco dijo...

Fabrice,
comprendo que no se pueda elegir uno solo. Creo que con estos tipitos, la necesidad de una orgía peluda es completamente inevitable...
Saludos!