Sí, siempre volverán, son ellos, los "letales". No necesariamente bellos, pero temibles. Temes enamorarte de ellos, temes que te hagan sufrir, temes no poder quitártelos de la cabeza, temes no pensar, temes que te miren, temes que no te miren, temes estar pendiente de sus llamados, de cada movimiento que hagan o no hagan, temes serles fiel, temes que te hagan feliz, temes que te hagan infeliz, y temes muchas cosas más porque son lo que son, adorables hombres letales que te harán sentir único, y temerosamente vulnerable.
Ya la forma redondeada, dos meloncitos, atrae la mano a acariciarlos. Y si recubiertos de vello suave como la pelusilla de duraznos o de pelos que parecen descargar electricidad, son irresistibles. No por nada algunos los llaman la puerta del Paraiso.
ResponderEliminarFabrice
Quién iba a decir que al paraíso se entrara por la puerta trasera... y sí, es lógico, pues no todos encuentran la entrada correcta.
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