Sí, siempre volverán, son ellos, los "letales". No necesariamente bellos, pero temibles. Temes enamorarte de ellos, temes que te hagan sufrir, temes no poder quitártelos de la cabeza, temes no pensar, temes que te miren, temes que no te miren, temes estar pendiente de sus llamados, de cada movimiento que hagan o no hagan, temes serles fiel, temes que te hagan feliz, temes que te hagan infeliz, y temes muchas cosas más porque son lo que son, adorables hombres letales que te harán sentir único, y temerosamente vulnerable.
La diferencia que hace un peinado. Con el flequillo parece el "muchacho de al lado" (the boy next door). Sin él es todavía más apetecible, adquiere algo de "letalidad". Hay otro Parker, Al, que tiene lo suyo.
ResponderEliminarFabrice
Fabrice,
ResponderEliminarY debo agregar que es muuuuucho más interesante con barba que sin.
Sí, ese flequillito no lo favorece, pero bueno, podemos peinarlo con un poco de gomina y listo (mmm, me encantó lo de la gomina). A veces ha aparecido bastante afeitado y ¡oh!, la magia desaparece, pues no resiste la rasurada como podría resistir un John Pruitt, por ejemplo. O el mismo ejemplo que das, de Al Parker, un bellísimo hombre nunca velludo que, sin embargo, adornó muchas veces los Domingos Vintage de esta casa.
Ah, por cierto, la portada de hoy también está decorada con una especial descarga de Joe...!
ResponderEliminar