Mientras dormía, atesorando tu imagen, soñé la dicha, un espejismo ardiente: Tus ojos eran más dulces, tu voz pura y sonora, brillabas como un cielo en la claridad de la aurora. Tú me llamabas y yo dejaba la tierra para escapar contigo hacia la luz; los cielos para nosotros entreabrieron sus nubes, esplendores desconocidos, divinos claroscuros… ¡Ay! ¡Ay! ¡Triste despertar de los sueños! Te llamo, oh noche, devuélveme tus engaños, ¡regresa, regresa radiante, regresa, oh noche misteriosa! ("Después de un sueño" poema de Romain Bussine sobre transcripción de un romance toscano anónimo)
Uffff se me hace agua la entrepierna estoy cachondisimo y ver esas fotos se hace subir por las paredes jijijij quien quuere charlar un poquito por WhatsApp +34645664384
ResponderEliminarPequeñas promesas, indicios, que hacen volar la imaginación.
ResponderEliminarDesde que tenia 8 años de edad que me encanta mirar esos pelos que se asoman por los escotes de los hombres, este post me remonta a mi infancia y mis primeros placeres visuales hacia mi mismo sexo.gracias por tanto (como extrañe vellohomo estos días)
ResponderEliminarFabrice,
ResponderEliminarSí!, son esas promesas que irresistiblemente no podemos dejar de mirar. Cada uno de esos indicios tiene un magnetismo enorme.
Hernán,
Qué precocidad!! ya a los ocho eras todo un gourmet de pelos. En mi caso, no recuerdo bien cuando me fijé en los pelos de los hombres, estoy seguro que yo a esa edad ya me sentía seducido por la belleza masculina, claro, pero no sé si era consciente de que los vellos iban a definir tanto mis gustos.
Bienvenido, saludos!