Ayer, día frío y gris en Buenos Aires, entro a un café y pido un capuchino con una medialuna. Me quedo absorto revisando mi whatsapp, vista sobre la pantalla, atento a los mensajes..., cuando de pronto llega mi pedido y veo un brazo desnudo y completamente velludo que se estira a pocos centímetros de mi cara para apoyar la taza humeante. El móvil por poco no cae al piso. Abriendo los ojos desmesuradamente devoro con mi vista el escándalo de pelos negros que comienza en los dedos hasta perderse bajo la manga. Subo, dejándome llevar por esa visión para encontrarme con una sonrisa franca y simpática enmarcada en una hermosa barba. El camarero me saluda y me dice "que lo disfrutes". Lo que él no sospecha es que, en realidad, yo ya lo estaba disfrutando enormemente. Lo sigo con la mirada hasta perderlo detrás del mostrador y me digo: mañana tengo que dedicarle un post en VH. No, no pude sacarle una foto, me hubiera dado un poco de vergüenza, pero sí, les regalo esta galería de bra...
Uffff se me hace agua la entrepierna estoy cachondisimo y ver esas fotos se hace subir por las paredes jijijij quien quuere charlar un poquito por WhatsApp +34645664384
ResponderEliminarPequeñas promesas, indicios, que hacen volar la imaginación.
ResponderEliminarDesde que tenia 8 años de edad que me encanta mirar esos pelos que se asoman por los escotes de los hombres, este post me remonta a mi infancia y mis primeros placeres visuales hacia mi mismo sexo.gracias por tanto (como extrañe vellohomo estos días)
ResponderEliminarFabrice,
ResponderEliminarSí!, son esas promesas que irresistiblemente no podemos dejar de mirar. Cada uno de esos indicios tiene un magnetismo enorme.
Hernán,
Qué precocidad!! ya a los ocho eras todo un gourmet de pelos. En mi caso, no recuerdo bien cuando me fijé en los pelos de los hombres, estoy seguro que yo a esa edad ya me sentía seducido por la belleza masculina, claro, pero no sé si era consciente de que los vellos iban a definir tanto mis gustos.
Bienvenido, saludos!