Ayer, día frío y gris en Buenos Aires, entro a un café y pido un capuchino con una medialuna. Me quedo absorto revisando mi whatsapp, vista sobre la pantalla, atento a los mensajes..., cuando de pronto llega mi pedido y veo un brazo desnudo y completamente velludo que se estira a pocos centímetros de mi cara para apoyar la taza humeante. El móvil por poco no cae al piso. Abriendo los ojos desmesuradamente devoro con mi vista el escándalo de pelos negros que comienza en los dedos hasta perderse bajo la manga. Subo, dejándome llevar por esa visión para encontrarme con una sonrisa franca y simpática enmarcada en una hermosa barba. El camarero me saluda y me dice "que lo disfrutes". Lo que él no sospecha es que, en realidad, yo ya lo estaba disfrutando enormemente. Lo sigo con la mirada hasta perderlo detrás del mostrador y me digo: mañana tengo que dedicarle un post en VH. No, no pude sacarle una foto, me hubiera dado un poco de vergüenza, pero sí, les regalo esta galería de bra...
El que quiera ver mi polla que me envíe un WhatsApp al +34717190562 y hablamos por cierto soy velludo. Sergio.
ResponderEliminarHola, Anónimo!!!
ResponderEliminarCon tantas que abundan por la web, deberias dar un incentivo adicional para despertar curiosidad!!!!
Ya fui a ver esta selección; y esta primera entrega está... ¡Realmente infartante! Cada foto que se mira y admira en este Café tiene un encanto particular; pero estas tienen su no-sé-qué-que-qué-sé-yo que en efecto... ¡no puedes dejar de admirarlas!
ResponderEliminarAl igual que en los museos, mi querido Franco, hay que ponerles frente a ellas una banquita para sentarse un momento frente a ellas con sus conjuntos y sus detalles. ¡Eso es definitivamente un agasajo a los sentidos!