A partir de ahora se abre para todos ustedes esta nueva Miscelánea con cientos de cosas por descubrir. El primer paso está dado..., sigamos: Vista de la Avenida de Mayo de Buenos Aires, finalizando a lo lejos con la Cúpula del Congreso Nacional. Imagen coloreada de 1918. Adam Kraft Anillo de bodas de una pareja romana de los siglos IV-V. Sus nombres grabados eran Aristófanes y Vigilantia By Thumbpricks By Chris Phillips Christopher Meloni El gran pianista chileno Claudio Arrau Clint Walker (1927 - 2018) Colby Keller Colin Farrell David Attenborough con su hijo en 1955 David Soul & Paul M. Glazer Una escena culminante de "Saló, o los 120 días de Sodoma", de Pasolini Vista de Dinant, Bélgica. Dominic Avellino - Beach Guard, 1996 Douglas Fairbanks, Jackie Coogan y Rudolph Valentino en 1925 Cubierta del crucero Rynda de la Armada Imperial Rusa, 1893 El edificio City Investing, terminado en 1908 en el bajo Manhattan, fue demolido en la década de 1960 El gran duque Mikhail Alex...
La ceguera que menciona Sartre es el deseo que obnubila, que hace saltar el precipicio y por eso a menudo uno se cae y se golpea. Para amar se hace con los ojos bien abiertos, aceptando al otro en su totalidad, con sus cualidades que son las que atraen y sus defectos (todos los tenemos) que se soportan. Porque forman parte del ser amado, querer a otro y ser querido, ser uno siendo dos.
ResponderEliminarEl peludo de la primer imagen ese si que hace saltar precipicios.
Fabrice
Fabrice,
ResponderEliminarcreo que la mayoría de las veces, en esto que es el arte de amar, el precipicio no es más que la ejecución de la frase que dijiste tan bien "aceptar al otro en su totalidad". Eso presupone desviar la atención hacia ese otro, evitando sólo centrarse en la búsqueda única de las propias necesidades. Paradójicamente, cuando se aprende a aceptar al otro, (lejos, muy lejos de querer cambiarlo), la sensación de plenitud llega, finalmente.