LO MÁS VISTO EN ESTE MES:
Mezcladito de fin de año
Preparando la cena de Nochebuena
Una edad perfecta
¡Muchas felicidades...!
Con el cariño de siempre espero de corazón que el nuevo año venga a ustedes lleno de dicha y felicidad. Que aquello que no se pudo lograr en este año que hoy termina, sea alcanzado y doble las expectativas en el que mañana comienza. En cada día que paso haciendo este blog, me siento afortunado de tenerlos como visitantes, lectores y comentaristas. Son mis amigos en Vellohomo, y cuando armo mis torpes palabras cada 31 de diciembre, es el momento de expresarles -sin que las mismas nunca logren ser fieles a lo que siento- mi más sincero agradecimiento por seguir cada post de este blog. El año que viene, la actividad de VH alcanzará su mayoría de edad, y sólo por haber llegado hasta aquí no dejo de maravillarme por la continuidad de sus tertulianos que cotidianamente abren estas páginas de muchas partes del mundo siempre con la mejor buena onda y respeto. Estas fechas, que son propicias para reflexiones, evaluaciones y nuevos planes, nos ayudan a concientizar el cariño con el que la gente ...






















JE... sí, RECUERDOS del 69!!!! porque será que la mente olvida rapido sucesos que alguna vez buscamos afanosamente, y otros persisten grabados a fuego???
ResponderEliminar"No llores porque se terminó, sonríe porque sucedió", palabras de García Márquez, que recuerdo cada mañana y alegran todo el día!!!... todo conectado al posteo de ayer!!!
Seba,
ResponderEliminarSomos muy selectivos con los recuerdos, a mí me pasa todo el tiempo, incluso con aquellos recuerdos hermosos que, según se esperaría, perdurarían para siempre. No sé, será una cuestión de espacio en el disco rígido.
Sí, sucedió, y por todo eso, me considero una persona que sonríe mucho. Más de una vez aquí me han tildado de nostálgico. Debe ser muy cierto (después de todo soy argentino, claro), pero además de eso, si me encanta esa nostalgia no es bajo lamentos constantes de rememorar toda bonanza pasada, sino, todo lo contrario, por seguir respirando ese recuerdo dulce que así persiste y nos permite seguir sonriendo.