Mientras dormía, atesorando tu imagen, soñé la dicha, un espejismo ardiente: Tus ojos eran más dulces, tu voz pura y sonora, brillabas como un cielo en la claridad de la aurora. Tú me llamabas y yo dejaba la tierra para escapar contigo hacia la luz; los cielos para nosotros entreabrieron sus nubes, esplendores desconocidos, divinos claroscuros… ¡Ay! ¡Ay! ¡Triste despertar de los sueños! Te llamo, oh noche, devuélveme tus engaños, ¡regresa, regresa radiante, regresa, oh noche misteriosa! ("Después de un sueño" poema de Romain Bussine sobre transcripción de un romance toscano anónimo)
Ufffffffffffffff sin comentariosssssssssssss
ResponderEliminarFede
Debemos arrodillarnos delante de muchas, seguro que más de uno ha quedado deslumbrado. Pero veo que la mayoría se han ecxitado y han tenido que terminar ante tanto falo?
ResponderEliminarVergas guerreras como soldados.
ResponderEliminarLes prometí una semana movidita...
ResponderEliminarQuiero mas!!
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