Mientras dormía, atesorando tu imagen, soñé la dicha, un espejismo ardiente: Tus ojos eran más dulces, tu voz pura y sonora, brillabas como un cielo en la claridad de la aurora. Tú me llamabas y yo dejaba la tierra para escapar contigo hacia la luz; los cielos para nosotros entreabrieron sus nubes, esplendores desconocidos, divinos claroscuros… ¡Ay! ¡Ay! ¡Triste despertar de los sueños! Te llamo, oh noche, devuélveme tus engaños, ¡regresa, regresa radiante, regresa, oh noche misteriosa! ("Después de un sueño" poema de Romain Bussine sobre transcripción de un romance toscano anónimo)
¡Ah, benditas sean las eternidades de un instante, esos momentos furtivos en los que sin premeditación alguna un hombre nos regala un poco de su hombría para elaborar en nuestras mentes toda una fantasía!
ResponderEliminarSublimes paisajes todas y cada una de estas imágenes... ¡Qué envidia de los que las capturaron! Habrá que ver si pudieron controlar la obvia reacción que pudieron reflejar también en su entrepierna... ¡Dulce desafío a los sentidos!
Algunos pícaros quieren que vean un poquito y lo desees.....😋😜
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