Ayer, día frío y gris en Buenos Aires, entro a un café y pido un capuchino con una medialuna. Me quedo absorto revisando mi whatsapp, vista sobre la pantalla, atento a los mensajes..., cuando de pronto llega mi pedido y veo un brazo desnudo y completamente velludo que se estira a pocos centímetros de mi cara para apoyar la taza humeante. El móvil por poco no cae al piso. Abriendo los ojos desmesuradamente devoro con mi vista el escándalo de pelos negros que comienza en los dedos hasta perderse bajo la manga. Subo, dejándome llevar por esa visión para encontrarme con una sonrisa franca y simpática enmarcada en una hermosa barba. El camarero me saluda y me dice "que lo disfrutes". Lo que él no sospecha es que, en realidad, yo ya lo estaba disfrutando enormemente. Lo sigo con la mirada hasta perderlo detrás del mostrador y me digo: mañana tengo que dedicarle un post en VH. No, no pude sacarle una foto, me hubiera dado un poco de vergüenza, pero sí, les regalo esta galería de bra...
Este es sin dda alguna ell Carmelo, menuda monte de pelo que lo cubre y que la hace bello.
ResponderEliminarYa me imagino todo lo mágico que se esconde en tan viril presencia, y me hace añorar su ausencia. ¿Cómo seducir a un hombre así? Mmm se me ocurre dos o tres cositas...por lo pronto cuando vaya a visitar el adorado monte, dibujaré una sonrisa para que me lo lleve allí.
¡Feliz mañana muchachones!
Don Pepe,
ResponderEliminarsabía, sabía que le iba a gustar...!
De nada barbudo.
ResponderEliminarCuando la encontré, pensé que el misterio de lo que no se veía era más afrodisiaco que el verlo completo, cmo sucede cuando uno es asiduo de zonas nudistas: el imaginar lo que se esconde tras la ropa es suficiente estímulo para que la imaginación nos deleite con las escenas más calenturientas, algunas alejadas de la realidad.
Pero con el correr de los años y esto sifnifica haber visto un poco, he aprendido a apreciar la realidad como es y gozar de los expuestos encantos sin la ansiedad malsana de lo que vendrá.
Así me pasó con este retrato de ese macho. Un encanto cn ess ojitos y su facha de hmbre de campo bonachón. Que daría por trabajarvon él y olerlo de cerca a la ves que nos bañamos jpudorosos en alguna poza de algún arroyo o río de la región.
Besos.