Ayer, día frío y gris en Buenos Aires, entro a un café y pido un capuchino con una medialuna. Me quedo absorto revisando mi whatsapp, vista sobre la pantalla, atento a los mensajes..., cuando de pronto llega mi pedido y veo un brazo desnudo y completamente velludo que se estira a pocos centímetros de mi cara para apoyar la taza humeante. El móvil por poco no cae al piso. Abriendo los ojos desmesuradamente devoro con mi vista el escándalo de pelos negros que comienza en los dedos hasta perderse bajo la manga. Subo, dejándome llevar por esa visión para encontrarme con una sonrisa franca y simpática enmarcada en una hermosa barba. El camarero me saluda y me dice "que lo disfrutes". Lo que él no sospecha es que, en realidad, yo ya lo estaba disfrutando enormemente. Lo sigo con la mirada hasta perderlo detrás del mostrador y me digo: mañana tengo que dedicarle un post en VH. No, no pude sacarle una foto, me hubiera dado un poco de vergüenza, pero sí, les regalo esta galería de bra...
Aún hoy el estampado del slip del N* 19 suscitaría comentarios como: "¿Te pusiste la bombacha de tu mujer/hermana/prima ?" Solo Elton John puede lucir prendas así. Una camisa hawaiana fue en su momento el "grito" de los varones para escapar de los colores oscuros
ResponderEliminarFabrice
Fabrice,
ResponderEliminarsí, así es. Todavía recuerdo, allá por los 90s., los comentarios de amigos (y amigas) la primera vez que osé ponerme una corbata de seda rosa.