Ayer, día frío y gris en Buenos Aires, entro a un café y pido un capuchino con una medialuna. Me quedo absorto revisando mi whatsapp, vista sobre la pantalla, atento a los mensajes..., cuando de pronto llega mi pedido y veo un brazo desnudo y completamente velludo que se estira a pocos centímetros de mi cara para apoyar la taza humeante. El móvil por poco no cae al piso. Abriendo los ojos desmesuradamente devoro con mi vista el escándalo de pelos negros que comienza en los dedos hasta perderse bajo la manga. Subo, dejándome llevar por esa visión para encontrarme con una sonrisa franca y simpática enmarcada en una hermosa barba. El camarero me saluda y me dice "que lo disfrutes". Lo que él no sospecha es que, en realidad, yo ya lo estaba disfrutando enormemente. Lo sigo con la mirada hasta perderlo detrás del mostrador y me digo: mañana tengo que dedicarle un post en VH. No, no pude sacarle una foto, me hubiera dado un poco de vergüenza, pero sí, les regalo esta galería de bra...
¡¡¡Enorme!!!
ResponderEliminarCuanto arte y trabajo para la carta de presentación que es la portada. No es solo elegir una foto, un dibujo, sino que hacer con ese material. La maestría se nota por ejemplo en la número 8 y otras tantas. No es solo elegir a William Holden o Ray Dragon, es como mostrarlos.
ResponderEliminarCon estas portadas me pasa que al verlas noto :"Oh, cambió la presentación" para ir rápido al contenido de la nota, pero luego invariablemente volver a la portada y apreciarla. Y son muy apreciables. Gracias
Fabrice
Además de ser una carta de presentación, la portada es un muestrario de aquellas cosas que me atraen y que admiro, y, debo confesarlo, una evidencia de mi TOC con lo gráfico y lo visual, las proporciones, etc., lo que habla de mi frustración como diseñador gráfico. Perdón por ser tan autorreferencial. Y gracias por apreciar mis "locuras"...!
ResponderEliminarSaludos!