Mientras dormía, atesorando tu imagen, soñé la dicha, un espejismo ardiente: Tus ojos eran más dulces, tu voz pura y sonora, brillabas como un cielo en la claridad de la aurora. Tú me llamabas y yo dejaba la tierra para escapar contigo hacia la luz; los cielos para nosotros entreabrieron sus nubes, esplendores desconocidos, divinos claroscuros… ¡Ay! ¡Ay! ¡Triste despertar de los sueños! Te llamo, oh noche, devuélveme tus engaños, ¡regresa, regresa radiante, regresa, oh noche misteriosa! ("Después de un sueño" poema de Romain Bussine sobre transcripción de un romance toscano anónimo)
Franco:
ResponderEliminarYa está todo dicho en tu prólogo y/o presentación del post de hoy. Las duchas un espacio único ( yo también lo he disfrutado ) en que faltan ojos para recrear la vista, como se dice en Chile. El vapor, el agua que se desliza etc etc. El mejor invento colectivo que se haya inventado. Recuerdo un seven a side del Rugby veraniego en el The Mackay School de Reñaca Chile. Tuve la suerte de ver en duchas un jugador argentino ( yo sólo buscaba el baño para orinar. Las duchas estaban ahi mismo.Ese jugador salió antes de tiempo de la cancha y se fue a duchar). Hasta el día de hoy mantengo ese gratísimo recuerdo.
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ResponderEliminarAlejandro:
ResponderEliminarJajajaja... eso de que "yo sólo buscaba el baño para orinar", no te lo creo mucho... ;)
Pero sí, esas escenas son inolvidables!!!
Tony,
Saludos y abrazos
Cómo disfrutaba espiar por el ventiluz de un estadio a los jugadores que se bañaban al terminar el partido!!! No digo que el partido era una excusa, pero espiar el vestuario era la frutilla del postre. Qué tiempos!!! Hermoso post, Franco!!!
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