Mientras dormía, atesorando tu imagen, soñé la dicha, un espejismo ardiente: Tus ojos eran más dulces, tu voz pura y sonora, brillabas como un cielo en la claridad de la aurora. Tú me llamabas y yo dejaba la tierra para escapar contigo hacia la luz; los cielos para nosotros entreabrieron sus nubes, esplendores desconocidos, divinos claroscuros… ¡Ay! ¡Ay! ¡Triste despertar de los sueños! Te llamo, oh noche, devuélveme tus engaños, ¡regresa, regresa radiante, regresa, oh noche misteriosa! ("Después de un sueño" poema de Romain Bussine sobre transcripción de un romance toscano anónimo)
Hola a todos! Cambia, todo cambia. Casi toda mi vida detesté el amarillo. El verde también, porque era el color dominante de mi uniforme escolar. Incluso el naranja. Tal vez haya sido porque éstos derivan del amarillo. Ahora no me disgusta, aunque mi preferido sea otro. Pero hoy soy fan del amarillo gracias a tu post. Hermoso, Franco!
ResponderEliminarBuen fin de semana para todos.
Emeka,
ResponderEliminarMe hiciste pensar en todas las cosas que odié (o al menos no me gustaban) toda mi vida, y de pronto, por algún viento inesperado que te hace dar vuelta las páginas, cambiar miradas o puntos de vistas, decís: "tan feo no era esto". Y si estás pensando en algún tipo de práctica sexual... SI!, también me refiero a eso.
Me alegro que hayas disfrutado de tu color no favorito. Besos!
Tremendo post! Me encantó 😍
ResponderEliminarGrandioso post. En la variedad está el gusto, teniendo como denominador común los atributos íntimos de cada hombre 😄
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