Ayer, día frío y gris en Buenos Aires, entro a un café y pido un capuchino con una medialuna. Me quedo absorto revisando mi whatsapp, vista sobre la pantalla, atento a los mensajes..., cuando de pronto llega mi pedido y veo un brazo desnudo y completamente velludo que se estira a pocos centímetros de mi cara para apoyar la taza humeante. El móvil por poco no cae al piso. Abriendo los ojos desmesuradamente devoro con mi vista el escándalo de pelos negros que comienza en los dedos hasta perderse bajo la manga. Subo, dejándome llevar por esa visión para encontrarme con una sonrisa franca y simpática enmarcada en una hermosa barba. El camarero me saluda y me dice "que lo disfrutes". Lo que él no sospecha es que, en realidad, yo ya lo estaba disfrutando enormemente. Lo sigo con la mirada hasta perderlo detrás del mostrador y me digo: mañana tengo que dedicarle un post en VH. No, no pude sacarle una foto, me hubiera dado un poco de vergüenza, pero sí, les regalo esta galería de bra...
Hola a todos! Cambia, todo cambia. Casi toda mi vida detesté el amarillo. El verde también, porque era el color dominante de mi uniforme escolar. Incluso el naranja. Tal vez haya sido porque éstos derivan del amarillo. Ahora no me disgusta, aunque mi preferido sea otro. Pero hoy soy fan del amarillo gracias a tu post. Hermoso, Franco!
ResponderEliminarBuen fin de semana para todos.
Emeka,
ResponderEliminarMe hiciste pensar en todas las cosas que odié (o al menos no me gustaban) toda mi vida, y de pronto, por algún viento inesperado que te hace dar vuelta las páginas, cambiar miradas o puntos de vistas, decís: "tan feo no era esto". Y si estás pensando en algún tipo de práctica sexual... SI!, también me refiero a eso.
Me alegro que hayas disfrutado de tu color no favorito. Besos!
Tremendo post! Me encantó 😍
ResponderEliminarGrandioso post. En la variedad está el gusto, teniendo como denominador común los atributos íntimos de cada hombre 😄
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