Con el cariño de siempre espero de corazón que el nuevo año venga a ustedes lleno de dicha y felicidad. Que aquello que no se pudo lograr en este año que hoy termina, sea alcanzado y doble las expectativas en el que mañana comienza. En cada día que paso haciendo este blog, me siento afortunado de tenerlos como visitantes, lectores y comentaristas. Son mis amigos en Vellohomo, y cuando armo mis torpes palabras cada 31 de diciembre, es el momento de expresarles -sin que las mismas nunca logren ser fieles a lo que siento- mi más sincero agradecimiento por seguir cada post de este blog. El año que viene, la actividad de VH alcanzará su mayoría de edad, y sólo por haber llegado hasta aquí no dejo de maravillarme por la continuidad de sus tertulianos que cotidianamente abren estas páginas de muchas partes del mundo siempre con la mejor buena onda y respeto. Estas fechas, que son propicias para reflexiones, evaluaciones y nuevos planes, nos ayudan a concientizar el cariño con el que la gente ...
Es perfectamente natural que esta secuencia sea... ¡tan excitante!
ResponderEliminarMe fascinó el detalle de ver que los protagonistas acaban verdaderamente al natural; sin detalles que por lo general se ven en este tipo de imágenes "outdoors", como las botas puestas o la ropa hecha jirones... con lo suculento que es gozar de la soledad y la belleza del campo desde el primer cabello de la cabeza hasta el último dedo del pie...
Estos hombres me parecen dos potros salvajes que se encuentran en la soledad de la campiña al acercarse al arroyo a beber agua; cruzan miradas, disfrutan sus formas, se embriagan de sus humores... y se lanzan a gozarse uno sobre (o debajo) del otro!!! Simplemente delirante...
Tal como sale en las imágenes, es el tipo de paisaje que más me gusta, agreste.... y (pese a que a algunos les siente fatal), con cabañita incluída, por qué no.
ResponderEliminarParece que también es el hábitat preferido de estos dos hermosos hombres, amándose en comunión con la naturaleza tan propicia.
Saludos, Manu!