Mientras dormía, atesorando tu imagen, soñé la dicha, un espejismo ardiente: Tus ojos eran más dulces, tu voz pura y sonora, brillabas como un cielo en la claridad de la aurora. Tú me llamabas y yo dejaba la tierra para escapar contigo hacia la luz; los cielos para nosotros entreabrieron sus nubes, esplendores desconocidos, divinos claroscuros… ¡Ay! ¡Ay! ¡Triste despertar de los sueños! Te llamo, oh noche, devuélveme tus engaños, ¡regresa, regresa radiante, regresa, oh noche misteriosa! ("Después de un sueño" poema de Romain Bussine sobre transcripción de un romance toscano anónimo)
En algún momento de la vida, me llegó esa ansiedad por saber si mi cuerpo era normal o no. Si el vello, solo me había salido a mí o también a mis amigos… El problema, era que algunos parecían demasiado lampiños (eso me hacía sentir bastante mal). Tampoco hacía pesquisas muy profundas. Nunca tuve el valor de llegar y preguntar directamente. Hasta que una vez en la u, un compañero dijo que se poniendo demasiado peludo, que de la cintura para abajo era un mono. Eso dio pie a una de las conversaciones más divertidas y esclarecedoras de mi vida… algunos años tarde, pero fue catártico. Al final, y sin ningún afán en perpetuar patrones sexistas, los pelos son cosa de hombres. = D
ResponderEliminarEn algún momento de la vida, me llegó esa ansiedad por saber si mi cuerpo era normal o no. Si el vello, solo me había salido a mí o también a mis amigos… El problema, era que algunos parecían demasiado lampiños (eso me hacía sentir bastante mal). Tampoco hacía pesquisas muy profundas. Nunca tuve el valor de llegar y preguntar directamente. Hasta que una vez en la u, un compañero dijo que se poniendo demasiado peludo, que de la cintura para abajo era un mono. Eso dio pie a una de las conversaciones más divertidas y esclarecedoras de mi vida… algunos años tarde, pero fue catártico. Al final, y sin ningún afán en perpetuar patrones sexistas, los pelos son cosa de hombres. = D
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