Mientras dormía, atesorando tu imagen, soñé la dicha, un espejismo ardiente: Tus ojos eran más dulces, tu voz pura y sonora, brillabas como un cielo en la claridad de la aurora. Tú me llamabas y yo dejaba la tierra para escapar contigo hacia la luz; los cielos para nosotros entreabrieron sus nubes, esplendores desconocidos, divinos claroscuros… ¡Ay! ¡Ay! ¡Triste despertar de los sueños! Te llamo, oh noche, devuélveme tus engaños, ¡regresa, regresa radiante, regresa, oh noche misteriosa! ("Después de un sueño" poema de Romain Bussine sobre transcripción de un romance toscano anónimo)
Salut Franco, merci pour ces belles boules, il y a de quoi faire une belle partie de pétanque. Bonne semaine, bisous de Suisse, Philippe
ResponderEliminarResulta curioso el tácito acuerdo entre los hombres que en una pelea los huevos son "off limits". Se pueden dar golpes en cualquier parte menos en esa zona. Ambos saben que un golpe allí "knockea" y rara, muy rara vez , se pega en la zona.
ResponderEliminarAlgo atavico quizás, se protege porque allí radica la perpetuación de la especie.
Y con que cuidado los manipulamos en embates amorosos, una lamida, un chupón delicadisimo, un roce.
Con el encierro lo más cerca que se tiene a unos huevos es en una omelette.
Fabrice
En cualquier estado y posición, deliciosos... Sugestivos y sugerentes. Y delicioso el último, es el portal de la gloria al completo. Con el badajo erotizante replicando a la combocatoria...
ResponderEliminarFranco gracias por tu promesa. Muchas gracias. Huevos lindos y muy viriles!!!
ResponderEliminarLo prometido es deuda...!
ResponderEliminarENJOY