Mientras dormía, atesorando tu imagen, soñé la dicha, un espejismo ardiente: Tus ojos eran más dulces, tu voz pura y sonora, brillabas como un cielo en la claridad de la aurora. Tú me llamabas y yo dejaba la tierra para escapar contigo hacia la luz; los cielos para nosotros entreabrieron sus nubes, esplendores desconocidos, divinos claroscuros… ¡Ay! ¡Ay! ¡Triste despertar de los sueños! Te llamo, oh noche, devuélveme tus engaños, ¡regresa, regresa radiante, regresa, oh noche misteriosa! ("Después de un sueño" poema de Romain Bussine sobre transcripción de un romance toscano anónimo)
Deliciosa galería, muy motivante en estos tiempos de encierro.
ResponderEliminarMe deslio.....
ResponderEliminarmiam, miam, miam
ResponderEliminarFabulosas vistas, tengo alterados mis bajos despues de tanta bellezs
ResponderEliminarSoy un sensualista confeso: y al ver tu propuesta de hoy se me hace fácil coincidir, solo tengo que añadir, que muchos de los sujerentes pormenores me recuerdan... Cuando después de un lance sexual, en el remanso de la pos eyaculacion, contemplas en el cuerpo del otro y en el propio algunos detalles de estos, y en la neblina del sensual placer me gusta usofruir del regalo que representan para los sentidos. Detalles que guardas en tu memoria, que cuando reaparecen estimulan la libido.
ResponderEliminarGracias, This is not Sparta, Robin, Philippe, Alquimista, Waufrid... por los entusiastas comentarios. (veo caras nuevas por aquí, bienvenidos!)
ResponderEliminarWaufrid, es tal cual describís. Y es en ese "remanso" al cual descendemos de a poco, en el que pareciera que nuestra sensibilidad o nuestro poder de captación está amplificado, y podemos apreciar los pequeños (y grandes!) detalles que el amante nos ofrece, tal vez sin darse cuenta..., hay tanta riqueza en esos registros...