Ayer, día frío y gris en Buenos Aires, entro a un café y pido un capuchino con una medialuna. Me quedo absorto revisando mi whatsapp, vista sobre la pantalla, atento a los mensajes..., cuando de pronto llega mi pedido y veo un brazo desnudo y completamente velludo que se estira a pocos centímetros de mi cara para apoyar la taza humeante. El móvil por poco no cae al piso. Abriendo los ojos desmesuradamente devoro con mi vista el escándalo de pelos negros que comienza en los dedos hasta perderse bajo la manga. Subo, dejándome llevar por esa visión para encontrarme con una sonrisa franca y simpática enmarcada en una hermosa barba. El camarero me saluda y me dice "que lo disfrutes". Lo que él no sospecha es que, en realidad, yo ya lo estaba disfrutando enormemente. Lo sigo con la mirada hasta perderlo detrás del mostrador y me digo: mañana tengo que dedicarle un post en VH. No, no pude sacarle una foto, me hubiera dado un poco de vergüenza, pero sí, les regalo esta galería de bra...
Cuan bellos y que bellos vellos....
ResponderEliminarAlgunas de estas sendas, caminos, son tan deliciosas que logran detener y alargar el tiempo para llegar a la "meta". Una parada en la rotonda (ombligo) para luego descender, suspirando, jadeando, mientras sube la temperatura. ¡Que paseito!!!
ResponderEliminarFabrice
Me encanta sentir el peso de estos hombres sobre mi espalda, con sus torsos y barrigas velludas, jadeando en mi nuca mientras me penetran hasta descargarse.
ResponderEliminarEsto es como un momento, instante en el paraíso. Es perderese una y otra vez por un recorrido sinuoso, cautivante para llegar a esa " meta" tan pero tan deseada siempre. La foto # 55 nos invita a "graficar" lo que nos espera. La explosión de placer invade hasta lo más profundo de los sentidos !!!!!!!!
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