Ayer, día frío y gris en Buenos Aires, entro a un café y pido un capuchino con una medialuna. Me quedo absorto revisando mi whatsapp, vista sobre la pantalla, atento a los mensajes..., cuando de pronto llega mi pedido y veo un brazo desnudo y completamente velludo que se estira a pocos centímetros de mi cara para apoyar la taza humeante. El móvil por poco no cae al piso. Abriendo los ojos desmesuradamente devoro con mi vista el escándalo de pelos negros que comienza en los dedos hasta perderse bajo la manga. Subo, dejándome llevar por esa visión para encontrarme con una sonrisa franca y simpática enmarcada en una hermosa barba. El camarero me saluda y me dice "que lo disfrutes". Lo que él no sospecha es que, en realidad, yo ya lo estaba disfrutando enormemente. Lo sigo con la mirada hasta perderlo detrás del mostrador y me digo: mañana tengo que dedicarle un post en VH. No, no pude sacarle una foto, me hubiera dado un poco de vergüenza, pero sí, les regalo esta galería de bra...
Con éĺ hacemos la fajina del día...
ResponderEliminarY más..., por lo que se intuye, este jovencito tiene muchas ganas de aprender de todo
EliminarZarpamos inmediatamente; pero con la condición de una larga navegación y dispuestos a todo. Por mi parte, entrega absoluta: de cuerpo y alma.
ResponderEliminarSaludos contertulios y buena semana para todos.
Ale
Buen viaje. Seguramente será muy bueno, con esa entrega será un completo y verdadero viaje...
EliminarCuriosamente tiene más vello en la barriga que en el pecho.
ResponderEliminarY qué vellos!!!! Sí, a veces esas naturalezas se dan así, pero bueno, la foto fue tomada en plena juventud, seguramente con los años el pecho también se le puso peludo
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