Miscelánea gráfica #132
Bienvenidos a la última Miscelánea de 2025, super-megapost especial de Navidad y Fin de Año. Recorramos juntos sus imágenes mientras pensamos qué le vamos a pedir a Papá Noel. ¡Que la disfruten! Comencemos...! Vincenzo Altieri, de Roma, se hizo famoso cuando el 11 de julio completó un recorrido a nado de más de 47 kilómetros en el río Tíber, 1907. Adolfo de Karolis-I Barattieri ilustra a los estafadores en el 8° círculo del Infierno de Dante. Los estafadores son políticos corruptos que venden la justicia o los cargos gubernamentales para obtener beneficios privados. (Debe haber varios argentinos allí) Albert Schindehütte (n. 1939) del álbum de poesía de Edgar Allan Poe, 1982 Bruce Weber Peter Johnson con dibujo de Tom de Finlandia, 1999 Cartel en apoyo a la 2º marcha anual en conmemoración de los disturbios de Stonewall, Nueva York, 21 de junio de 1971. Chuck Howard and Ted Starkowski (PaJaMa, 1953) Cullen Landis, actor de cine mudo, en la película 𝑻𝒉𝒆 𝑭𝒊𝒈𝒉𝒕𝒊𝒏𝒈 𝑪𝒐𝒘𝒂𝒓𝒅 ...

Ninguna prisa en subirlas. Merece la pena disfrutar de cada escalón.
ResponderEliminarQuè alegria de recibimiento, si lo hubiera sabido venía antes: solo verlo mi ropa cae al suelo, y así estamos en igualdad de condiciones.
ResponderEliminarYa podemos disfrutar del saludo manutino, rozándonos los cuerpos, donde las manos y las bocas se hacen protagonistas, asistidos por los roces a la subida de cada peldaño.
Podría parecer qué ha sido una escalinata, por lo de tantos besos y caricias.
Y si alguien nos ha visto, seguro que se habrá empalmado como nosotros...
Los he visto. O los habré imaginado…
ResponderEliminarNo lo sé. Pero gozo con la idea de un encuentro de tres.
Ya en el interior, los tres desnudos, sacándole los lentes a él, que nos ha leído cien poesías.
Y ahora ese encuentro carnal y tibio de pieles erizadas conectándose en cada centímetro cuadrado.
El dulce aliento acelerado y corazones aumentando sus latidos.
Manos ocupadas que van de un lado a otro. Dedos curiosos que inquietan, y penetran, pimpollos que se abren encarnados, mástiles que afloran de los mares velludos y revueltos.
Todo es ternura. Todo placer y movimiento. Confusión, sabores y desvelos. Arden nuestros cuerpos de deseo, quema el placer, un cuerpo se funde en otro cuerpo y otro más, y todo, todo es uno solo.
Hasta que casi sin querer y sin poder frenarlo, chorros de perlados sémenes emanan nuestras fuentes clandestinas.
Cuánta humedad. Cuánta dulzura. Cuánta garganta al rojo vivo.
Y por fin la sed saciada …