Miscelánea gráfica #123
Colguemos el cartelito de "no molestar" durante tres días, porque aquí les presento: ... una nueva Miscelánea para recorrer juntos...! Comencemos: Aleksandr Marushin Alfred Guillou: El adiós, 1892 Alexander Abramov Arthur Rimbaud a los 21 años, foto de Serge Plantureux Ben Cody Burt! Cernunnos, Salem Beiruti 2021 Crotch Magazine #11, 2024 Dean Martin y Jerry Lewis se duchan juntos Elliott Roosevelt, hijo del presidente, conversa con Gary Cooper Elton John Emanuele Mariotti Fiachra O'Corragain toma una ducha Francesc Gascó Gary Hammock George Towne Hugh Grant y Rupert Graves - Foto para la promoción de Maurice (1987) Jacobus van Looij (1855-1930) James Dean y Sal Mineo en una imagen de la película "Rebelde sin causa" (Nicholas Ray, 1955) Jin Linfu Jon Hamm by Danny Martindale Jon-Erik Hexum (1982) "Kake", Cock-Hungry Cops (1968) by Tom of Finland Lance Parker Lorenzo by John Lesnick,1973. Madeline Kahn, Liza Minnelli, Stephen Sondheim, Bernadette Peter...
Ninguna prisa en subirlas. Merece la pena disfrutar de cada escalón.
ResponderEliminarQuè alegria de recibimiento, si lo hubiera sabido venía antes: solo verlo mi ropa cae al suelo, y así estamos en igualdad de condiciones.
ResponderEliminarYa podemos disfrutar del saludo manutino, rozándonos los cuerpos, donde las manos y las bocas se hacen protagonistas, asistidos por los roces a la subida de cada peldaño.
Podría parecer qué ha sido una escalinata, por lo de tantos besos y caricias.
Y si alguien nos ha visto, seguro que se habrá empalmado como nosotros...
Los he visto. O los habré imaginado…
ResponderEliminarNo lo sé. Pero gozo con la idea de un encuentro de tres.
Ya en el interior, los tres desnudos, sacándole los lentes a él, que nos ha leído cien poesías.
Y ahora ese encuentro carnal y tibio de pieles erizadas conectándose en cada centímetro cuadrado.
El dulce aliento acelerado y corazones aumentando sus latidos.
Manos ocupadas que van de un lado a otro. Dedos curiosos que inquietan, y penetran, pimpollos que se abren encarnados, mástiles que afloran de los mares velludos y revueltos.
Todo es ternura. Todo placer y movimiento. Confusión, sabores y desvelos. Arden nuestros cuerpos de deseo, quema el placer, un cuerpo se funde en otro cuerpo y otro más, y todo, todo es uno solo.
Hasta que casi sin querer y sin poder frenarlo, chorros de perlados sémenes emanan nuestras fuentes clandestinas.
Cuánta humedad. Cuánta dulzura. Cuánta garganta al rojo vivo.
Y por fin la sed saciada …