Miscelánea gráfica #139
Bienvenidos a esta nueva Miscelánea, un megapost con muchas cosas como podrás comprobar, y con hermosos y velludos hombres desnudos, (muchos, muchos hombres desnudos). Podríamos comenzar con los hombres desnudos, ¿qué les parece?: "El verano, campo de amapolas" (1875) de Claude Monet El actor Hugh O'Brian Egon Schiele - Eros 1911 Diego Sans Colton Ford Byron Harkwood "Chica lectora de tarot", Retrato de calavera con ilusión óptica (2016) de Olga Beliaeva Charles L'Éplattenier (1874-1946). Autorretrato.1890 "Chaman" - Alson Castro Cary Grant Camille Claudel "Brick Bradford” (1947) fue una serie de acción de Columbia que presentaba a Brick Bradford, un fornido mercenario, en un duelo con un científico loco por un rayo desintegrador. Brendon Reis - Enamorados, 2021 Botella de vidrio, posiblemente fabricada en el Sacro Imperio Romano Germánico, hallada en un vertedero turco en el siglo XVII Bernstein dirigiendo, Estadio Lewisohn, Nueva York, Fot...

Ninguna prisa en subirlas. Merece la pena disfrutar de cada escalón.
ResponderEliminarQuè alegria de recibimiento, si lo hubiera sabido venía antes: solo verlo mi ropa cae al suelo, y así estamos en igualdad de condiciones.
ResponderEliminarYa podemos disfrutar del saludo manutino, rozándonos los cuerpos, donde las manos y las bocas se hacen protagonistas, asistidos por los roces a la subida de cada peldaño.
Podría parecer qué ha sido una escalinata, por lo de tantos besos y caricias.
Y si alguien nos ha visto, seguro que se habrá empalmado como nosotros...
Los he visto. O los habré imaginado…
ResponderEliminarNo lo sé. Pero gozo con la idea de un encuentro de tres.
Ya en el interior, los tres desnudos, sacándole los lentes a él, que nos ha leído cien poesías.
Y ahora ese encuentro carnal y tibio de pieles erizadas conectándose en cada centímetro cuadrado.
El dulce aliento acelerado y corazones aumentando sus latidos.
Manos ocupadas que van de un lado a otro. Dedos curiosos que inquietan, y penetran, pimpollos que se abren encarnados, mástiles que afloran de los mares velludos y revueltos.
Todo es ternura. Todo placer y movimiento. Confusión, sabores y desvelos. Arden nuestros cuerpos de deseo, quema el placer, un cuerpo se funde en otro cuerpo y otro más, y todo, todo es uno solo.
Hasta que casi sin querer y sin poder frenarlo, chorros de perlados sémenes emanan nuestras fuentes clandestinas.
Cuánta humedad. Cuánta dulzura. Cuánta garganta al rojo vivo.
Y por fin la sed saciada …