Miscelánea gráfica #133
¿Todavía durmiendo? ¡Despertate, que ya comienza la primera Miscelánea de 2026! ¡Arriba, vamos! Y comencemos...! Butch Barnes Capitán Kirk ( William Shatner ) y el Sr. Spock ( Leonard Nimoy ) “Star Trek”, 1967 George O’Brien & Spencer Tracy Jay Gould Albert Londe trabajando en su estudio al aire libre. Aldo Fallai, Emporio Armani, 1993 "Amor secuestrado", 2015 de Daniele Accossato (italiano, n. 1987). Antonio Valentini Arthur Chaplin (1869-1935), Les Bottes, 1888 Mort Kunstler Bill Bredlau Bruno Leydet George Dureau (1930-2014): Alvin Soco, 1983 (Vía The Unashamed Male) Michael Guy by Roy Blakey CHIPs (1977-1983) Cochem, Alemania Dane de Bruin Iglesia de Todos los Santos en Hereford, Inglaterra, en la antigüedad un hábil carpintero talló a este caballero en lo alto del oscuro techo, donde nadie podía verlo. Auto fellatio en las paredes del Ayuntamiento de Colonia, Alemania. Tres imágenes pertenecientes al proyecto Estados Abandonados del fotógrafo Pablo Iglesias Maurer, ...

Ninguna prisa en subirlas. Merece la pena disfrutar de cada escalón.
ResponderEliminarQuè alegria de recibimiento, si lo hubiera sabido venía antes: solo verlo mi ropa cae al suelo, y así estamos en igualdad de condiciones.
ResponderEliminarYa podemos disfrutar del saludo manutino, rozándonos los cuerpos, donde las manos y las bocas se hacen protagonistas, asistidos por los roces a la subida de cada peldaño.
Podría parecer qué ha sido una escalinata, por lo de tantos besos y caricias.
Y si alguien nos ha visto, seguro que se habrá empalmado como nosotros...
Los he visto. O los habré imaginado…
ResponderEliminarNo lo sé. Pero gozo con la idea de un encuentro de tres.
Ya en el interior, los tres desnudos, sacándole los lentes a él, que nos ha leído cien poesías.
Y ahora ese encuentro carnal y tibio de pieles erizadas conectándose en cada centímetro cuadrado.
El dulce aliento acelerado y corazones aumentando sus latidos.
Manos ocupadas que van de un lado a otro. Dedos curiosos que inquietan, y penetran, pimpollos que se abren encarnados, mástiles que afloran de los mares velludos y revueltos.
Todo es ternura. Todo placer y movimiento. Confusión, sabores y desvelos. Arden nuestros cuerpos de deseo, quema el placer, un cuerpo se funde en otro cuerpo y otro más, y todo, todo es uno solo.
Hasta que casi sin querer y sin poder frenarlo, chorros de perlados sémenes emanan nuestras fuentes clandestinas.
Cuánta humedad. Cuánta dulzura. Cuánta garganta al rojo vivo.
Y por fin la sed saciada …