Ayer, día frío y gris en Buenos Aires, entro a un café y pido un capuchino con una medialuna. Me quedo absorto revisando mi whatsapp, vista sobre la pantalla, atento a los mensajes..., cuando de pronto llega mi pedido y veo un brazo desnudo y completamente velludo que se estira a pocos centímetros de mi cara para apoyar la taza humeante. El móvil por poco no cae al piso. Abriendo los ojos desmesuradamente devoro con mi vista el escándalo de pelos negros que comienza en los dedos hasta perderse bajo la manga. Subo, dejándome llevar por esa visión para encontrarme con una sonrisa franca y simpática enmarcada en una hermosa barba. El camarero me saluda y me dice "que lo disfrutes". Lo que él no sospecha es que, en realidad, yo ya lo estaba disfrutando enormemente. Lo sigo con la mirada hasta perderlo detrás del mostrador y me digo: mañana tengo que dedicarle un post en VH. No, no pude sacarle una foto, me hubiera dado un poco de vergüenza, pero sí, les regalo esta galería de bra...
La ecxitante y erotica de estos cuerpos saliendo del santo Santorum de una ducha, hace sucumbir al más frigido de los mortales. Y si no dispones de tiempo no me sorprendas en tal estado. Con el cuerpo limpio y templado se puede sublimar la concordancia sexual más minuciosa y torrida, hasta el punto de hacerte creer que lo que estás haciendo es una novedad insólita. Y si es con tu pareja o un sexo/amigo, dedicate a abundar en una sola variedad.
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ResponderEliminarCon la sutileza de una leve toalla que semioculta sus genitales, cuya ondulación deja adivinar su predisposición, y que en ocasiones permite entrever parte de su estimulante forma, simplemente hace solidarizar tu autónoma iniciando su rápida ereccion.
ResponderEliminarEsplendida serie y con un elemento de suspenso en muchas fotos: ¿cuando caerá o se sacará la toalla?
ResponderEliminarFabrice
Serie esplendida por seguro. Que se "Caiga el Sipario" osea la toalla!!!
ResponderEliminarTony
Una serie así como esta es única. La salida de la ducha, es la culminación de un grato momento bajo el chorro de agua calentita y las sucesivas jabonadas/enjuages. Ahora si a alguien se le cae el jabón dentro 😊 de la ducha, deberá observar si hay alguien detrás antes de agacharse. La toalla, cierra el circuito y de ahí que pueda suceder lo tan esperado: la toalla caiga sola o la dejen caer a propósito.
ResponderEliminarEvidentemente, lo que todos aquí esperan (según los comentarios) es precisamente lo que hace que un hombre envuelto en una toalla nos provoque un magnetismo difícil de evitar. Desde que tengo memoria, los hombres con sólo una toalla a la cintura en los vestuarios, duchas, etc., me han siempre fascinado. Sí, es la expectativa de que el nudo ceda, de ver algo más entre el pliegue de la toalla, de presentir el bulto variando de tamaño debajo de la tela, de imaginar atributos que todavía están ocultos y de fantasear acerca de cómo será aquello que no podemos ver.
ResponderEliminarMis toallas preferidas??? aquellas que están anudadas mucho más abajo de la cintura y dejan ver el comienzo del vello púbico y el inicio del culo. Imposible apartar la vista, imposible!