Mientras dormía, atesorando tu imagen, soñé la dicha, un espejismo ardiente: Tus ojos eran más dulces, tu voz pura y sonora, brillabas como un cielo en la claridad de la aurora. Tú me llamabas y yo dejaba la tierra para escapar contigo hacia la luz; los cielos para nosotros entreabrieron sus nubes, esplendores desconocidos, divinos claroscuros… ¡Ay! ¡Ay! ¡Triste despertar de los sueños! Te llamo, oh noche, devuélveme tus engaños, ¡regresa, regresa radiante, regresa, oh noche misteriosa! ("Después de un sueño" poema de Romain Bussine sobre transcripción de un romance toscano anónimo)
Vaya si tiene razón el muchacho .¿Quién no desearía ser mimado por Sean Connery? Divertidas sus peliculas de James Bond, pero lo mejor de ellas cuando está con el torso al aire. Me saltée las de Moore, Pierce Brosnan sin camisa tiene lo suyo. El único que responde al prototipo de espía que está autorizado hasta a matar es el Bond actual, Daniel Craig, con su mirada gélida que mata antes del revolver o puñal. Connery for ever.
ResponderEliminarFabrice
Así, es Fabrice. Particularmente, cuando ahora vuelvo a ver esas palículas, la verdad es que no me interesan para nada (porque nunca me interesaron en el sentido cinematográfico, digamos), salvo ese aroma delicioso vintage de aquellos años, y los temas musicales de una gran calidad que me llenan de nostalgia, PERO.... las escenas de Sean con todos sus pelos a torso desnudo son ... AH!, infartantes.
ResponderEliminarY la del Dr. No, filmada el año que yo nací, es una de las más impactantes porque Connery estaba en todo su esplendor físico. Todos los Bond que vinieron después, bueno, es mi opinión, resultaron un poco sosos.